Como torre de papel...ahogada en el charco.
Como escaleras de nubes...
deshecha por el viento.
Como cascarón "completo"...
y en su interior algo ha muerto.
Como el vacio que tanto quise evitar y
que ahora soy.
¿Quién puede apoyarse en mí?
¿Para qué quiero ser apoyo?
¿Para qué te quiero aquí?
¿Te quiero?
Lo que en el tiempo sucedió
mi recuerdo no lo suelta,
lo vierte una y otra vez
alterando las emociones y de nuevo
re-vivo lo vivido, re-vivo lo
olvidado... ol-vida-do... olvi-dado
Re-vivo lo que será
de nuevo en otro aliento,
en otros mundos,
en otro silencio,
en otras madrugadas.
Lo mismo una y otra vez.
El,
Ella.
Tú.
Yo.
El mismo viento transformado
sobre el mismo cuerpo transformado.
Suspiros vacios en madrugadas eternas.
Ojos ahogados entre lágrimas secas.
En el espacio una almohada conoce un nuevo rostro,
un nuevo aliento, un nuevo calor.
Mientras el tiempo re-corre en la memoria, como disculpandose,
advirtiendo lo que sucede en otro espacio cuando sucedía en el mio.
De nuevo tus ojos mirarán sobre otros ojos.
De nuevo, tus labios acariciarán otros.
De nuevo los dedos recorrerán caminos con otras
texturas y dimensiones y al final siempre recorriendo el mismo camino.
Una sonrisa a lo lejos, en la sombra, en la luz.
Una sonrisa de nuevo, al ver la repetición:
los "nuevos" labios, las "nuevas" miradas, las mismas sonrisas,
las mismas preguntas, el mismo cariño, la misma energía
alrededor nuestro, de él, de ella...
El noble silencio, compañero fiel, repite en mi interior:
todo está bien, nada pasa donde todo habita.
¿Alguna vez me has envidiado?
Yo a tí, muchísimo, cuando mi soledad preguntaba por tí y no por mí.