Mientras los ojos continuaban adentrándose al espesor de la noche
dos lucecitas jugueteaban, según la imaginación, apagándose y prendiéndose,
alejándose y acercándose, continuando, continuando.
La noche comenzaba su muerte preparando el nacimiento del
día uno.
"Bienvenida", parecía, cantaban vibrando las notas verdes
mientras se atraparon al borde de unas hojas
esperando el amanecer.
Día cero.
27.8.09
9.8.09
¿Qué tanto puede uno "equivocarse"?
¿Existe el "error" como tal?
¿Para que sirve el error, la equivocación?
¿En qué nos equivocamos y según quién nos equivocamos?
No, no existen equivocaciones, ni errores. Uno mismo dicta su sentencia ante semejante significado, tal vez porque no estamos acostumbrados a la tranquilidad.
No, no existen los errores, sólo acciones que me hacen experimentar lo que quiero y lo que no quiero, sólo acciones que producen acercamiento o alejamiento para llegar a donde quiero, para hacer lo que anhelo, para estar cerca o lejos de quienes quiero estar cercana o lejana.
No, no me equivoqué...
Aunque modos extraños me hayan mostrado el corazón en arrebato, aunque palabras y tranquilidad aparente hayan desvelado oprimido mi corazón.
¿Errores?
No creo en ellos.
Error es haber crecido con una idea que me aleja de la evolución del espíritu. Sería el único error en el que me permitiría creer.
Creo en una evolución del ser, del espíritu, que se va formando a partir de experimentarse en lo que no se es.
¿Existe el "error" como tal?
¿Para que sirve el error, la equivocación?
¿En qué nos equivocamos y según quién nos equivocamos?
No, no existen equivocaciones, ni errores. Uno mismo dicta su sentencia ante semejante significado, tal vez porque no estamos acostumbrados a la tranquilidad.
No, no existen los errores, sólo acciones que me hacen experimentar lo que quiero y lo que no quiero, sólo acciones que producen acercamiento o alejamiento para llegar a donde quiero, para hacer lo que anhelo, para estar cerca o lejos de quienes quiero estar cercana o lejana.
No, no me equivoqué...
Aunque modos extraños me hayan mostrado el corazón en arrebato, aunque palabras y tranquilidad aparente hayan desvelado oprimido mi corazón.
¿Errores?
No creo en ellos.
Error es haber crecido con una idea que me aleja de la evolución del espíritu. Sería el único error en el que me permitiría creer.
Creo en una evolución del ser, del espíritu, que se va formando a partir de experimentarse en lo que no se es.
Desaparezca de la memoria
la noche de hoy
Ahogadas se pierdan
las palabras pronunciadas
Tranquilo silencio
supla el sentimiento de quebranto
Apacibles se encuentren
el viento y los ojos
Efusivos abrazos
vuelvan los brazos a darse
Vuelvan nuestras voces en risas
a encontrarse.
7.8.09
COTIDIANA 3
Esta cotidiana no se apoya en ninguna mutación trascendente
Esta cotidiana no se apoya en ninguna mutación trascendente
hoy es tan sólo un viernes de poca monta
sin noticias o trazos demasiado malos
ni tampoco demasiado buenos
funcionan normalmente las endocrinas y los semáforos
las pompas fúnebres y las de jabón
unos llegan berreando otros parten silentes
otros más se aprontan a llegar o a partir
en líneas generales el pronóstico del tiempo
acierta por fin con las turbonadas
y es justo subrayar que hoy ha logrado
truenos corroborantes
esta cotidiana es tan sólo costumbre
apenas un viernes de pobre vestimenta
pero aquí se levantan las casas del hombre
a veces existen con un ruido infernal
y otras veces duermen en silencio amoroso
sólo interrumpido por crujiditos
que pueden ser jadeos conyugales
o también calambres de la madera
sin embargo allí crecen el trabajo y la muerte
el vientre rebosante de futuro
y el viejo que no puede con sus huesos
entran por las persianas tataguas y mosquitos
y hay un latido general que es la vida
sólo rutina y sin embargo
las manos besan
los ojos palpan
los labios ven
nosotros
es decir nuestros otros
venimos
vienen
a explorar la memoria milagrosa y austera
no hay tiempo que perder
más bien hay mucho tiempo que ganar
mientras atisbo con audacia y cautela
por entre mis dedos más o menos fogueados
y veo que entre vestigios tristes y rutinarios
nacen flores de rutinario regocijo
tan sólo hábito y querencia
el enjambre adolescente se encamina a sus clásicos manantiales
pero antes de llegar se cruza con los veteranos que regresan
y los árboles ya no saben qué hacer con las preguntas
tan sólo práctica y costumbre
y de vez en cuando un salto de prodigio
en el que algunos se desnucan y otros cambian el mundo
y con las nucas rotas y las glorias que alumbran
con mártires de un día y visionarios de medio siglo
se va armando la historia como un sueño portátil
la rutina es después de todo una crisálida
una comarca de posibilidades e imposibles
de la costumbre puede estallar lo insólito
del hábito el deshábito
por eso este viernes de opaca textura
es casi un campamento de recuerdos
un filtro de presagios
uno de los confines del futuro
tallo ritual de lo ordinario
y también bulbo de lo extraordinario
sabemos algo de lo que está muriendo
pero muy poco de lo que empieza a ser
este viernes turbio durante el cual se gestan
sórdidas guerras frías y escaramuzas ígneas
mientras el consumismo se dedica a llenar
nuestras necesidades más innecesarias
el lujo escupe dádivas sobre la miseria
y a veces la miseria escupe metralla
esta jornada sin toque de campanas
sin titulares a ocho columnas
ni aguaceros radioactivos
sin naufragios ideológicos
ni exorcismos generacionales
lleva en sí misma el triunfo y el desastre
y la infinitesimal responsabilidad que nos toca
de una disyuntiva a nivel de universo
resulta sin embargo abrumadora
así de esta rutina vulnerable
de esta costumbre de inclemencia y cielo
de este hábito propenso a la aventura
de esta querencia con señales de humo
debemos elegir o tan sólo inventar
un largo paso desacostumbrado
una limpia e intrépida zancada
una rampa que no lleve al abismo
un envión que tumbe las derrotas
un trampolín que nos lance a mañana
aunque allí nos espere otra ruina
otra vida común
otra crisálida.
Mario Benedetti.
(La charla parece llegar a su fin.
El humo de las pipas y los puros
ha desaparecido,
tanto igual, no quedan restos del whisky.)
De camino a casa
fuimos abrazados
entre las palabras,
jugando chocantemente,
sonriendo.
¿Viernes de poca monta?... no, no.
Mario, crearé
arcos sublimes a mi espíritu
con mi trebejo cuerpo,
seleccionaré espalda, torso, brazos, manos, piernas y pies,
músculos específicos, pulmones;
para que el espíritu se confeccione
con el fin de
esculpir lo sublime
que lo embriague
y originaré
"de este hábito propenso a la aventura
...
un largo paso desacostumbrado
una limpia e intrépida zancada
una rampa que no lleve al abismo
...
un largo paso desacostumbrado
una limpia e intrépida zancada
una rampa que no lleve al abismo
un envión que tumbe las derrotas
...
aunque allí nos espere otra ruina
otra vida común
otra crisálida."
otra vida común
otra crisálida."
Llegamos a casa.
Él subió a su cielo
y yo me quedé
donde el espíritu
sigue experimentándose.
y yo me quedé
donde el espíritu
sigue experimentándose.
Nos encontraremos pronto,
Mario.
3Besos del espíritu.
6.8.09
[Con futuras correcciones]
Se escucha un grito aterrador:
¡Aaaaaagh!
Suena una sonora carjada desde el interior:
¡Jajajaja!
Enseguida responde:
Ok, ya lo sabes.
Calor, brisa, una ráfaga de luz y viento, truenos, lluvia, frío y... CRICK!
Se escucha un grito aterrador:
¡Aaaaaagh!
Después una exclamación:
¡Máscaras por doquier!
En seguida los ojos ya no saben para donde mirar.
Entonces el cuerpo busca calmarse y el rostro pretende
esbozar una sonrisa.
El problema es:
¿A cuántos de ellos sonreir?
Suena una sonora carjada desde el interior:
¡Jajajaja!
Un reproche sin sentido:
Le has sonreido a todos.
Suena la voz con sorpresa:
Tendré que jugar
con las máscaras.
Otra espeluznante y sonora carcajada desde el interior:
!¡Jajajaja
Enseguida responde:
Ok, ya lo sabes.
Calor, brisa, una ráfaga de luz y viento, truenos, lluvia, frío y... CRICK!
Se escucha un suspiro de queja:
Ah, se ha roto una máscara,
no era para tanto el suspenso.
4.8.09
COTIDIANA 1
La vida cotidiana es un instante
de otro instante que es la vida total del hombre
pero a su vez cuántos instantes no ha de tener
ese instante del instante mayor
cada hoja verde se mueve en el sol
como si perdurar fuera su inefable destino
cada gorrión avanza a saltos no previstos
cómo burlándose del tiempo y del espacio
cada hombre se abraza a alguna mujer
como si así aferrara la eternidad
en realidad todas estas pertinacias
son modestos exorcismos contra la muerte
batallas perdidas con ritmo de victoria
reos obstinados que se niegan
a notificarse de su injusta condena
vivientes que se hacen los distraídos
la vida cotidiana es también una suma de instantes
algo así como partículas de polvo
que seguirán cayendo en un abismo
y sin embargo cada instante
o sea cada partícula de polvo
es también un copioso universo
con crepúsculos y catedrales y campos de cultivo
y multitudes y cópulas y desembarcos
y borrachos y mártires y colinas
y vale la pena cualquier sacrificio
para que ese abrir y cerrar de ojos
abarque por fin el instante universo
con una mirada que no se avergüence
de su reveladora
efímera
insustituible
luz.
La vida cotidiana es un instante
de otro instante que es la vida total del hombre
pero a su vez cuántos instantes no ha de tener
ese instante del instante mayor
cada hoja verde se mueve en el sol
como si perdurar fuera su inefable destino
cada gorrión avanza a saltos no previstos
cómo burlándose del tiempo y del espacio
cada hombre se abraza a alguna mujer
como si así aferrara la eternidad
en realidad todas estas pertinacias
son modestos exorcismos contra la muerte
batallas perdidas con ritmo de victoria
reos obstinados que se niegan
a notificarse de su injusta condena
vivientes que se hacen los distraídos
la vida cotidiana es también una suma de instantes
algo así como partículas de polvo
que seguirán cayendo en un abismo
y sin embargo cada instante
o sea cada partícula de polvo
es también un copioso universo
con crepúsculos y catedrales y campos de cultivo
y multitudes y cópulas y desembarcos
y borrachos y mártires y colinas
y vale la pena cualquier sacrificio
para que ese abrir y cerrar de ojos
abarque por fin el instante universo
con una mirada que no se avergüence
de su reveladora
efímera
insustituible
luz.
Mario Benedetti.
(Continuando la charla imaginaria,donde
el olor a puros comenzaba a rodearnos)
Así, Mario, uno no puede vivir,
rebajarnos a ser pedazos de carne
encajando con otros cual rompecabezas;
como si fuésemos panfletos, llenos de contenido burdo...
no, no.
Aunque, a ratos, tendríamos artilugios
para seguirnos creando
siendo lo que no somos.
Donde, en intermedios, podríamos probar
vinos verdes, y más azules;
con besos amargos envueltos en rojo,
como la otra tarde.
De a ratos podría viajar
a un mundo surrealista;
hundida en un jacuzzi,
rodeada de tentáculos
que llevan pintura atrapada entre la piel,
hablando un idioma singular y común
con un extraño conocido.
La clave, como si fuese un acertijo, sería elegir lo
inusual sin que aflore lo ordinario.
Que se vuelva un acertijo constante, Mario,
constante;
como los sueños, como el universo,
como la vida, como la no vida,
como cuando uno
sólo es; ese ser siendo sin ser.
3.8.09
COTIDIANA 2
Cuando a uno lo expulsan
a patadas del sueño
el amanecer es siempre una modorra
se emerge de ese ensayo de muerte
todavía sellado por la víspera
si fue de odios con rezagos de odio
si fue de amor con primicias de amor
pero el día empieza a convocarnos
y es distinto de todos los demás
tiene otra lluvia otro sol otra brisa
también otras terribles confidencias
así empieza el diálogo con la jornada
la discusión el trueque de rencores
y de pronto el abrazo
porque hay días repletos de soberbia
días que traen mortales enemigos
y otros que son los compinches de siempre
días hermanos que nos marcan la vida
así ocurren sabores
sinsabores
manos que son cadenas
mujeres que son labios
ojos que son paisaje
y cuando al fin lo expulsan
a uno de la vigilia
se emerge de ese ensayo de la vida
con los ojos cerrados
y despacito
como buscando el sueño o la cruz del sur
se entra a tientas en la noche anónima.
Mario Benedetti.
(Recordando a Benedetti
mientras, según yo, el me escucha atento
en una tarde entre amigos,
whisky y pipas que no nos fumamos)
El último vino era azúl, Mario,
como el que se refleja en algunos mares,
en algunos ojos,
en algunos sueños,
en algunos "sabores
sinsabores",
entre manos que no fueron cadenas
sobre cuerpos libres;
entre el universo.
Entre un espejo ciego
donde nos mirábamos.
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