Se escucha un grito aterrador:
¡Aaaaaagh!
Después una exclamación:
¡Máscaras por doquier!
En seguida los ojos ya no saben para donde mirar.
Entonces el cuerpo busca calmarse y el rostro pretende
esbozar una sonrisa.
El problema es:
¿A cuántos de ellos sonreir?
Suena una sonora carjada desde el interior:
¡Jajajaja!
Un reproche sin sentido:
Le has sonreido a todos.
Suena la voz con sorpresa:
Tendré que jugar
con las máscaras.
Otra espeluznante y sonora carcajada desde el interior:
!¡Jajajaja
Enseguida responde:
Ok, ya lo sabes.
Calor, brisa, una ráfaga de luz y viento, truenos, lluvia, frío y... CRICK!
Se escucha un suspiro de queja:
Ah, se ha roto una máscara,
no era para tanto el suspenso.
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