
El divino sueño debe iniciar cuando el aroma a café recorre fuerte, delicada y deliciosamente las fosas nasales y la tráquea hasta inflamar el pecho...
La pesadilla nace al sorber el último trago que espera paciente, paciente, calladito.
"...Todas las mañanas del mundo nunca regresarán."
Es que el siete es el que suple al seis y al nueve, es mi número favorito de cada mes, de la suerte, de los deseos, de los conteos, de los resultados de las restas, de las sumas, de las divisiones, de mi lugar en la lista de la primaria, de los segundos antes del primer sorbo al café, de las islas canarias, de las hojas abiertas, de las maravillas del mundo, de las puertas de piedra, de las mandarinas que caen de mi árbol, de los pasos que da el pájaro antes de elevarse, de los sueños, de los jueves, de los pasos de danza... mi danza.
