7.1.10

La locura acecha [séptima parte]

"La última nota debe terminar muriendo..."



El divino sueño debe iniciar cuando el aroma a café recorre fuerte, delicada y deliciosamente las fosas nasales y la tráquea hasta inflamar el pecho...
La pesadilla nace al sorber el último trago que espera paciente, paciente, calladito.


"...Todas las mañanas del mundo nunca regresarán."


Es que el siete es el que suple al seis y al nueve, es mi número favorito de cada mes, de la suerte, de los deseos, de los conteos, de los resultados de las restas, de las sumas, de las divisiones, de mi lugar en la lista de la primaria, de los segundos antes del primer sorbo al café, de las islas canarias, de las hojas abiertas, de las maravillas del mundo, de las puertas de piedra, de las mandarinas que caen de mi árbol, de los pasos que da el pájaro antes de elevarse, de los sueños, de los jueves, de los pasos de danza... mi danza.

6.1.10

Melodía de medio día entrando a media noche

Mariposa lima,

vamos al sol y giremos el rostro

a su abrazo, luz ardiente.


Mariposa, mariposa ocre,

ganemos la carrera contra el viento,

contra las caricias,

seduzcamos el paisaje,

el movimiento,

el aliento.


Mariposa tribal,

juega entre mis ojos tornasol;

pelea trepidante con las espadas que penden

al borde de mis párpados.


Aguarda colgando de mi oreja

tu capullo seda para mi cuerpo aire...


Juguemos, mariposa lila,

entre ampollas amapolas, encontrando sosiego

mientras sonríe nuestra locura.




Quedémonos oscilando en un rinconcito suave, como la luna, como la aurora.