Despertar árboles y flores con la música de los pasos, acompañando grillos y aves con
la respiración antes que el sol.
Hadas de cuatro hojas esperan los rayos de la estrella luminosa para ocultarse.
Neblina, refugio de ojos y cuerpo.
Surgiendo y desapareciendo vuelan algunas notas verdes sobre hojas y ramas, sobre mi cabeza, frente a la mirada que revive en cada instante, cada noche, para brillar sonrisas impregnadas de lluvia.
Del mundo éste... la orquesta del silencio.