Es que de pronto es inevitable...
cuando las imágenes llegan solas
como cuando el viento nos sorprende
en una cálida tarde de primavera.
Escribía la chica...
Ahí, entre regiones triangulares
me encontraba
degustando del barullo
que se alzaba sobre la colina
mientras en su andar
me acompañaban
unicornios
lunas
elefantes
polvo de estrellas
el canto de las aves...
De pronto una ráfaga de imágenes
cortó el sutil gorjeo...
Queriendo huir
mi cuerpo estremecido
intentó levantarse
quedando paralizada
por el crispar de los músculos.
De rodillas sobre la hierba
traté de entender
sin embargo
nada había por entender
sólo observar
el delicado fluir del fuego
la respiración
las palabras
en las imágenes
que llegaban cortando
una tras otra la piel
en dulce arrullo.
¿Cómo es que llega la calma cuando sucede eso?
Preguntaba mi unicornio de siete colas
mientras se acercaba poco a poco
y yo sobre mis piernas desnudas
permanecía sentada
las manos penetraban lentamente en la tierra
para sentirla
y los ojos absortos
en la sombra que recorría
cada parte de este cuerpo.
Granos de arena celebraban
cruzando frente a la mirada
el andar del tiempo.
De un instante a otro
ante la contemplación del unicornio
y el vibrante sonar al sacudir sus colas
comenzó a danzar el espíritu
apaciguando esta materia.
"Equanimity" recitaba una voz al fondo
y volvió el canto de las aves
el polvo de estrellas
su andar los elefantes
y los unicornios...
Apareció un río
donde
desde un árbol
ya acurrucada
lo miraba en su interminable cambio.
Continuaron instantes
en exquisita calma
mientras las olas en el cielo
y aquel su aroma
viajando entre mis cabellos.
Finalizó la escritura.
La chica selló la carta con el sudor que corría
por entre su espalda.
Cerró el sobre
entregándolo al séptimo caminante
envuelto en llamas transparente-azul
La carta caía en un saco sin fondo
el río seguía sonando.
