22.6.11


Me encantaría sentarme junto a la abuela cuando esté preparando su brebaje mientras la luna nos ilumina y el silencio se esconde detrás de las hojas entre los árboles y en las ondas formadas por el viento sobre el lago.


Me encantaría escuchar aquel su susurro mientras atenta condimenta mis párpados, y los prueba en cada estrella mientras reconozco mis ganas de bailar a su lado, mover el cucharón y probar aquella mezcla acercando la nariz al vapor que huye llevándose un poco de mágia.


Me encantaría decirle, preguntarle pero me conformo con verla un poco de lejos, mientras ella, tan atenta en lo suyo, tan sonriente a mis ojos, tan delicada probándome se recrea...


La niña se detiene en sus pensamientos mientras un roce invisible baja sus pestañas y estira sus cabellos. La luna alumbra las piernas entre sus brazos en medio de la tierra.

20.6.11

De pronto me cuelgo de un racimo.
Una caricia invisible balancea la tarde, la noche y un grito ahogado; refrescando paredes sabor a pálida tersura como la superficie del hielo acomodado en fruta tropical.


De un momento a otro me conecto al reflejo en el fondo del río, reflejo asfixiado
estallando a la orilla del cuello, del monte nevado donde jinete o mariposa gritan sin tiempo
corrompiendo el sonoro silencio envuelto en la gota de lluvia que escurre por entre el rostro
en el brazo
ya en el aire de tus dedos 
de mi boca 
de mi pecho 
de tu impulso sobre mis pies en el marco
recortados, tumbados en fantasía sobre un álbum abierto que cae lento 
muy lento, como la gota en precipitación fuera del cometa de papel asido de mis labios o de tu mano cerrándose y abriéndose.


Palpita la noche extraviada en las nubes de ayer.

17.6.11

La ciudad es un algo que existió hace ya más de tres siglos; hoy los restos quedan resguardados bajo escombros colmados de patas verdes colgantes y aves por doquier.Hay un trozo de madera enterrado entre el fango con las siguientes líneas en diagonal.


"Huele a lluvia pero el viento se ha llevado de paseo las nubes.
Mis pies transitaron por tu rumbo tres veces en este día y nunca estuviste para un saludo fortuito.


Se atravesó un tren en mi camino, expulsó un grito y dejó una marca negra en el cielo que desapareció como las nubes arrastradas un poco más allá de este pedazo de tierra; ahí, en el interior de ese gigante ibas sentado o parado o acostado o flotando, no sé, sólo sé que estabas dentro, y de repente se detuvieron las ruedas metálicas chillando sobre las vías, levantando un poco de aire gris, segundos después reinició su marcha en reversa y todo tuvo sentido; pasaron los años y siguen pasando.


Ya no llovió, ya no te vi, ya no robé un roce ni me escapé con una sonrisa escondida entre las puntas de mi cabello, entonces me encontré sorpresivamente llena de ansiedad, como cuando uno se encuentra con los piquetes de mosco sin saber cómo demonios hicieron para picar hasta el talón que se tiene bien cubierto... Ahí estaba ese ánimo mientras los ojos miraban un árbol, otro árbol, algunos algodones en el cielo, el ocaso, cables, postes, un coche, otro coche, una moto, un estacionamiento, un grupo de personas esperando el autobús, un señor cuidando una entrada, dos adultos y tres pequeños entrando a una bodega, el semáforo en rojo, mi reflejo en la ventana y surgieron tristeza, humanidad y celos; el cuerpo se disgregó, tuve miedo, mi mano se extendió hacia la bolsa que guardaba un termo lleno con agua, lo llevé hacia la boca y mi estómago refrescó, sentí cómo el pecho se tranquilizaba un poco con el corazón estrujado ardiendo, el pulso de la carótida seguía fuerte, los ojos se cerraron unos segundos mientras sentía cómo las ganas de gritar crecían en la garganta, en el rostro, y el oxígeno se escondía para no entrar en mi y así las ganas se me fueron hasta los pies.


Finalmente llegaba, era momento de levantarme del asiento, hacer la parada en mi destino y bajar despacio; fui sintiendo todo el ruido que transgredía, las caras extrañas que de reojo se clavaban desfiguradas en mi paisaje, el claxon sonando ahí y allá y los pies tan livianos como para una caminata larga, larga y profunda como la respiración que faltaba en ese momento.
.
Hoy ante el espejo, mientras nos parábamos sobre el metatarso y estirábamos piernas, brazos, torso y los pies sentían la duela después de los saltos; me encontré tan ecuánime y en hermosa imperfección que cuando estaba por llegar a casa no me creía las ansias cargadas en los ojos secos mientras hacía un cuarto recorrido por aquel rumbo donde la luz del alumbrado público golpeó la noche de mi cuerpo imprimiendo mi sombra sobre el asfalto.


Por estos rumbos, dicen las calles y los bastones de los ancianos, pasan tranvías pero yo nunca he visto uno, nunca había visto uno donde viajaras tú y sobre todo que se echara en reversa desapareciendo sobre un puente resquebrajado rodeado de árboles y aves, aves negras de guasón recuerdo.
Hoy la luna se bebe mi aliento y el aroma a lluvia se ha ido.


Firma con amor,
La naturaleza, que se encuentra maquillando en explosión de orgasmo la realidad.

16.6.11

Los remedios de la abuela para gritar "bonito" y hacer volar la rabia en silencio:


Habrás de sostener con fuerza unas dos o tres botellas de vidrio vacías [recuerda que desperdiciar cualquier cosa es pecado, y máxime si es esa sustancia color amor con la que representaron la sangre de "el xristo", por lo que habrás de sorber hasta la última gota], las lanzarás una por una contra suelo o pared o puerta; cuando haya estallado en pequeñas partículas la sonora rabia coronarás la noche con Massala sobre tu sien así llegarás a mi abrazo entre mi regazo y de mi voz nacerá la canción que hará sonar el río mientras llegas al sueño.

14.6.11

Desde el fondo de la botella llega aroma a olas, hojas y silencio.

De esos ojos trago mariposas de colores
y sobre todo negras. Negras y blancas mariposas de ensueño
van estrujándose en mi esófago
revolotean dentro y repiten trayecto
desvaneciéndose despacio por la tráquea...

Y entonces separo labios
abriendo boca como tallada en piedra
dejo ojos cerrados en suave movimiento
comienzo vomitándolas
cantándolas
degustando
escurren entre mis manos
cuencos de siete metales
mis dedos ramas con largas uñas intentan sostenerlas
sentir el roce, sentir
y mis cabellos estaño van uno en uno ganando peso al mojarse
enredándose con ellas...

Las arrastra el viento hacia
cañerías
árboles secos
canto de pájaros
mierda punzante
encontrada en reminiscencias
del oleaje en el firmamento armonizado

y vuelan colores
escurriendo alas-sangre-papel-seda
acariciando mi rostro
relamiendo párpados
hidratando
desgarrando labios
donde siguen emergiendo
asomando
obligando a seguir en la ceguera
continúo arrojándolas
aplastadas todas ellas en fluido espontáneo
disgregadas
por fin se liberan
me liberan
nos liberamos.

Se ahoga la noche en vómito
ríos secos
materia difuminada
ojos ausentes
aroma a mariposas
negras y blancas... sobre todo blancas quimeras.

10.6.11

"Puedo amar el sonido de las olas en esa respiración
puedo estirar caricia con las alas de mi respiración
puedo y me gusta.
Me gusta que no sea cierto
me gusta que existe en mis sueños..."

Contaba la niña mientras se sumergía en sombra resguardándose del sol
con los ojos fijos observando 

espiral
hoja
tierra
madera
caracol.

7.6.11

Caminos del espejo
[A. Pizarnik]



I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.

III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.

VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.

XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.

XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.

XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.





Y uno sueña el reflejo del movimiento con todos sus cuerpos; 
los ya muertos y los recién nacidos...

6.6.11

Los segundos pasan
tejiendo bordes 
listón seda
tierra húmeda
entrañas rasgadas 

No recuerdo haber estado tan herida de enfermedad
como hoy, como ayer, como nunca...
ésa que atrapa desde los pies desdibujados
calando frío la conciencia inconsciente
deteniéndose en la entrada 
donde surge frágil universo
roca
álamo
oleaje desintegrado
quebrando vigorosa mirada
donde ahora arde muerte
agonizando vida
deformando tejido
perro rabioso
acogiendo miseria
dipsómano 
arrumbado
meado
soledad colgando-restaurando pútrida alma


Aroma a desazón
acompaña últimas 
lunas en sello seco
sobre rostro
coartado
rugoso
agria exudación
quimera de hoy ...
de nunca.


Etéreo
río-femenino
sin cauce
de sombra-sol
ensangrentado
de renovada animosidad
"donde el placer como una fauce
nos lame
nos devora
y nuestros ojos se apagan
se pierden".