Cuántas ganas de ser esa hoja
sostenida al final de la rama
junto a la gota mandarina
cuando en pequeños fragmentos
el sol visita y reposa sobre ellas
anunciando el nuevo día...
Cuántas ganas de ser esa mancha verde
compartiendo entre el aroma del fruto
calores y lluvias...
¡Ah! Cuántas ganas de reposar en esa orilla
y al ritmo del ligero viento danzar o canturrear
según amerite la ocasión...
Cuántas ganas de dejarse llevar
y caer sutilmente en hermosas espirales...
Cuántas ganas...
Una tarde espléndida, como ninguna.
31.3.11
28.3.11
Instantes itinerantes
Van jugando las sombras
entre las hojas
entre las ramas
entre los pies
y las manos...
Va estallando el tiempo
tragado en la evocación
muriendo mientras
el asfalto grita los pasos...
Vamos el frescor de la noche
y yo reparando espacios
refrescando cansancios
meciendo el presente.
Qué hermoso día, qué divina la noche.
Nunca había visto una tarde y una noche como la de hoy.
entre las hojas
entre las ramas
entre los pies
y las manos...
Va estallando el tiempo
tragado en la evocación
muriendo mientras
el asfalto grita los pasos...
Vamos el frescor de la noche
y yo reparando espacios
refrescando cansancios
meciendo el presente.
Qué hermoso día, qué divina la noche.
Nunca había visto una tarde y una noche como la de hoy.
23.3.11
Agua clara entre los dedos de los pies
Dejo que todo pase
así
como cuando el viento
pasa barriendo el cabello
y la hojarasca.
Dejo que pase
la ilusión intacta
de la muerte
toda llena de vida.
Que pase como el tiempo
sobre la madera desportillada
bajo láminas oxidadas.
Y que pasen punzando
en el tallo de un girasol
rombos escarlata
de cristal y piedra
remarcando
dividiendo
tiñendo paisajes.
El reloj de arena
desdibuja una silueta
que va cargando y sellando
sobres repletos
de pútrido desprendimiento
ya sin sentido.
así
como cuando el viento
pasa barriendo el cabello
y la hojarasca.
Dejo que pase
la ilusión intacta
de la muerte
toda llena de vida.
Que pase como el tiempo
sobre la madera desportillada
bajo láminas oxidadas.
Y que pasen punzando
en el tallo de un girasol
rombos escarlata
de cristal y piedra
remarcando
dividiendo
tiñendo paisajes.
El reloj de arena
desdibuja una silueta
que va cargando y sellando
sobres repletos
de pútrido desprendimiento
ya sin sentido.
| "Sin querer el corazón mira hacia atrás" |
Es que en realidad nunca hay espera, ni creencia,
a lo mucho encontrar de repente y sorpresivamente el instante mirando cómo se parte la sombra en dos
mientras el ocaso o el alba.
mientras el ocaso o el alba.
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