15.7.12


Ver llover el lago, la fuente, las cascadas y las risas,
los patos, el gorjeo de las aves... Ver llover la madrugada, 
los saltos, las hojas, las pisadas escurrir entre la pared...
Y danzar. Ver llover y callar. Ver llover y gritar embarrando
el cuerpo en el sofá, en la pared, en la materia que abraza, en el cabello enredado,
ver llover y enfriar la mente y escuchar el cuerpo, el llanto, la risa, el ojo reconociendo el mundo
callando lo hipotético... Y al instante siguiente ver llover las hormigas aun ordenadas, oscuras
frágiles... Y ver llover las pestañas con pulso, con brío, con mano reposando en cintura 
o entre dedos... Y ver llover fragmentos inexistentes en forma de réplicas bajo ceja acabadas.
Y ver llover moscas, mosquitos, luciérnagas, hojas libretas, dientes, colmillos estrechos
clavándose en ondas llenas de gotas derramadas en la espalda... Y ver llover los anteojos
en rompecabezas ahogando esperanza infiltrada, pepenando 
el roce de las gotas... Y ver
llover aun más bajo los trazos del verano con la tierra ascendiendo, entrando, vibrando 
entre cada poro... Y ver llover la llama de la vid, la trenza deshaciéndose para alcanzar la rama
donde las hojas sostienen oruga, paraguas y un racimo de sol. Y ver llover cuando el avión espera,
la banca se moja, la bebida se enfría, los remos salen y las rocas brillan. Ver llover bajo las escaleras
orinando, oliendo troncos elevados de caricaturas, hologramas en ruedas enfriando el sexo. 
Y ver llover la silla donde voy, el cuerpo relajado, el pezón erecto envuelto en frío movimiento que alza, levanta, alborota peinados y faldas. Y ver llover labios hinchados en gozosa sonrisa...
Y ver llover el universo, las nalgas, cobijas y caminos sin pavimento natural o artificial. Ver entonces la inundación 
y los juegos bajo el puente colgante. 
Ver llover en el río, en el lago. Ver llover en la orilla del labio elefantes.








14.2.12

De las horas sin tiempo

Tengo sueño y mis dedos han comenzado a juguetear con mi cabello... 
Hacen y deshacen trenzas como si fuese la hora del recreo. Reacomodo el cuerpo, giro la cabeza hacia un lado y los dedos sigue entrelazando mechones, jalan la liga hasta apretar la punta, vuelven a deshacerle con suavidad y las extremidades de la mano se pasean de abajo hacia arriba... Miro en el espejo la espesura y el brillo de esta melena, le acaricio, le respiro, cambio la postura de las piernas, recargo la espalda, atrapo el cabello entre las manos, los dedos se rozan en esa suavidad mientras lo dividen comenzando una vez más, se detienen a la mitad, aprietan la liga, la trenza queda de un lado sobre el pecho, dejo que las palmas sientan la textura y deslizamiento en delicada caricia de arriba-abajo... Tengo sueño y sigo sentada, ya no veo mi rostro, los pies están desabrigados, la pared besa la espalda... Tal vez espero que la trenza crezca, me cubra y en una ola atore la puerta, agriete paredes y tumbando ventanas me expulse. 
Duermo. Despierto. Desvanezco con el aroma en la trenza impregnado de sales internas ...

6.2.12

No comprendo el acto de mudarse las ropas al anochecer, arropando el cuerpo, si cada vez que despierto desde los pies, todo, todo está desnudo...

14.1.12

Quien no quiera estremecerse en fuego
ni confrontarse en aire
o reventarse en tierra
quizás intente restaurarse entre risas de agua...


Nne

13.1.12

"Me preguntas cómo me volví loco. 

Ocurrió así: 

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas. 

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos Ladrones!". Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí. 

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "Es un loco!". Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!". 

Así fue cómo me volví loco. 

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro." 





El loco, Kahlil Gibran
Abuela, toma mi mano entre tus cálidas manos, besa mi frente y suéltame en aquel camino donde hallaré el gran Árbol... Que tus labios tierra vibren en mi espíritu cuando entre las raíces me resguarde...

8.1.12

Día 4,


Se me ha ido el poema atrapado en una gota cayendo del tejado...


Soplan versos a través de las hojas
los ojos miran reflejos del paraíso 
mientras en silentes instantes
el cuerpo se estableció bajo el cielo cristal 
sobre escalones a la orilla de la puerta...