28.11.09

Cuando las gotas de lluvia y el sol...

A veces ser carmín
o esmeralda,
a veces ser sombra

o plomiza...
A veces ser todos al mismo tiempo,
a veces observar los ratos tornasol tan disímiles.

¿Quién entiende?
Es que no hay nada que entender, sólo asumirse cuando se es
pasión,
deseo,
danza,
pensamiento,
voluntad,
tranquilidad,
curiosidad...
o naranja explosivo,
o verde madera,
turquesa en madera.

Blanco
Violeta
Café
Perla

Es ningún aura ni cosa parecida -es que no me gusta hablar de auras-,
es la emoción que viste el ser, el espíritu,
el instante interno del ser deambulante cuando está frente a otro.s.


Índigo
Bermellón
Escarlata
Ámbar

Entonces seguir volando, sonando y vibrando, es imposible no hacerlo.

Mudar en mármol eterno.
Rapsodia expresa.

12.11.09

Dulce noviembre

El tiempo sobreviene...

Mientras la respiración...
Y entonces comenzó a sentirse solemne vibración,
cada vez más profundo, dentro del cuerpo.

Exquisita secuencia se sucedía, hechizada sólo sentía estremecerse el cuerpo:

El frío se interna por cada poro,
por entre los cabellos,
acaricia el rostro y endurece los músculos,
el pecho se abre a recibirlo y se enciende,
los brazos danzan para ser besados,
el cuello se estira al sentir el roce,
los labios se abren de a poco dejándole entrar,
las piernas se mantienen en movimiento lento oscilando...

Segundos helados continúan, pan nuestro de cada día.

Vengan las tardes oscuras y gélidas
volviendo trepidante el cuerpo antes del anochecer.

Venga el ocaso entre el vaivén de árboles
y hojas viajeras sobre heladas carrozas.

Vengan ojos en penetrantes miradas,
labios torcidos en sonrisas secretas y
dedos dejando escapar roces que delatan complacencia
bajo rayos de luz nocturna quemando instantes.

Vengan, pues, en abrazo,
efímeros crepúsculos de otoño
mientras la respiración acontece,
ningún lazo nos encadena
y todo sigue su principio:
surgir y desaparecer,
surgir y desaparecer.

7.11.09

Noviembre siete, mil novecientos ochenta.

Cuando nací,
hacían 4 meses y 9 días de haber muerto la [mi] abuela,
me hicieron llorar unos hombres de blanco,

me secaron,
me toquetearon,
me sonrieron.

Cuando nací,
el [mi] mundo cambió,
el primer abrazo fue del frío,
la primera mirada me la dió un extraño,
hice mi primer desnudo y

tuve mi primer disfraz en este mundo.

Cuando nací,
los [mis] ojos eran azules,
tenía nada de cejas,
y las pestañas se veían sólo de perfil.

Cuando nací,
la luna estaba en su momento cúspide,
el cielo brillaba en azúl profundo, como la matriz de mi madre;
me reconocí en un cuerpo extraño...

Cuando nací,
entendía todo,
sólo hacía falta conocer el lenguaje humano para comunicar lo ya entendido...

Cuando nací,
tenía experiencia suficiente;
conocía la depresión tanto como la alegría,
conocía el amor pero no del todo el odio,

conocía el enojo y paciencia,
conocía el buen vivir, la tranquilidad,
la angustia, el dolor,
el sueño, los desvelos,

las charlas, los debates,
la buena música, los momentos amorosos...

Cuando nací,
mis ojos parpadeaban y se abrían en demasía,
exceso de luz invadía por entre los ojos mi cerebro...
Comenzó la ceguera.

Cuando nací...
no recuerdo si aún evocaba el último hogar,
o las despedidas,
o las bienvenidas,
o si en la imaginación revivía la buena vida...

Cuando nací,
mi experiencia
aguardaba poder ser aplicada,
recreada, transformada.

Cuando nací,
nací completa,
no pasaba por mi mente idea alguna sobre la construcción del ser,
ni sobre la esclavitud de los hombres,

ni sobre lo que enajena la mente,
ni prejuicios sobre aquellos que me palpaban,
no creía en la bondad o la malicia del ser humano...
No creia en un Dios ni en los hombres
...
Creía en el aire que respiraba y no veía,
creía en el frío que me abrazaba y besaba mi rostro después de mi madre,
creía en la oscuridad porque la luz cegaba,

creía en la libertad, sin saber que tendría que temer por ella...
Creía en lo que me unía a un todo que aún veía.


Cuando nací,
mi cuerpo estaba entero,
mi espíritu inquieto,
mi mente agitada...

Cuando nací...
también morí.

Cuando hoy nací,
el frío me recibió entre abrazos y besos,
mi cuerpo volvío a estirarse,
a mojarse,
a detenerse...

Cuando hoy nací,
tampoco lloré,
volví a abrir demasiado los ojos,
mirar hacia todos lados,
esta vez no había hombres de blanco,
ni palpándome,

ni secándome
ni mi desnudo cuerpo estaba frente a miradas ajenas.

Cuando hoy nací,
quise llorar pero no pude,
quise gritar aunque mi garganta aún no despertaba,
quise correr y mis pies estaban adoloridos,
quise no ver la luz pero mis ojos tornasol se enajenaron con el brillo de la luz solar en el claro azúl cielo...
Quise y bailé con la vibración del cosmos...


Cuando hoy nací, al igual que ayer,
que los días pasados,
que el primer día; me pareció que
hoy, es un buen día para morir.

Feliz mi año, mi camino; hacia la vida más allá de la vida.

DIFERENTE

1.11.09

La vida debajo de la vida...

¿Por qué olvidarla?
¿Por qué pasa desapercibida?
¿Por qué se abusa en ignorarla?

Instante tras instante está cambiando,
naciendo, creciendo, muriendo,

naciendo, creciendo, muriendo...

Y siempre se mira como -constantemente a la vida propia- si fuera lo mismo,
como si nunca cambiara,
como si fuera un objeto en concreto,
sin más que su color y formas "ya conocidas".

La vida debajo de la vida
estalla en la mirada,
hipnotiza,
seduce,
vida y muerte nos damos en sinergia.

La vida debajo de la vida es lo que se
comparte con el universo externo e interno:
La vida más allá de la vida.


Mientras se defiende la noche, para no claudicar
entre los rayos del sol que le borran su sombra,
sonrisas y llantos el universo esboza
ante la silenciosa exclamación que perdura
por los siglos de los siglos:
Hoy, es un buen día para morir.

22.10.09


Oh, melancolía,
melancolía!
¿Qué hallas
dentro de mí
para querer ocuparme
de vez
en vez?


Oh, melancolía,
melancolía!
Ciegamente abrazas
a un cuerpo,
a un espíritu,
a un corazón

que tienen
ceñido espacio

para vos...

Oh, melancolía,
dulce melancolía!
De qué máscaras e ilusiones
haces artificio

para que
de ratos a ratos
este espíritu

este cuerpo
este corazón

tengan atrevimiento de
daros alojo?


Sos necia,
oh, melancolía...
Melancolía
sos solitaria,
oh, melancolía,
melancolía...
Lamento tanto aquel, tu deseo
en permanecer dentro.

De tu visita,

procúrala cada vez menos,
menos,
que los desiertos
del espíritu,
del corazón
y la razón
están ávidos de todo
menos de vos.

Entonces
entenderás
el vacío,
lo absurdo
de la existencia vuestra

y un día por fin de entrar dejarás
a este cuerpo
que te abomina
a este espíritu
que recela de su espacio
a este corazón
que rehúsa la esclavitud.

Oh, melancolía,
dulce y pobre melancolía...
Usa para tu escape
las cuerdas sonoras

y vibrantes que el cuerpo desprende
cuando danza.
Deslízate, para no avergonzarte,
por entre el velo que el espíritu dibuja

cuando llueve y refresca estremeciéndole.
Reviéntate y desaparece
por entre las ondas
que desprende el corazón
cuando salta,
sonríe 
y vuela.

Un deseo:
El mejor de los viajes en el destierro.

Un acto:
De frente la última mirada
a la orilla del portal.

Una última palabra:
Ciertamente no me vistes de negro
es un color que me atrae por sí mismo.

P.d. No se sorprenda la extrañeza por tu no regreso, melancolía...


17.10.09

Mientras tu presencia, un canto...

Aire
que acaricia,
refresca,
sublima,
muda hojas
en circulares danzas

danzas
danzas...
Los pétalos

aún unidos
se elevan
rodeando pies

piernas
cintura.

Viento

que sacude
cabellos,
sacos,
faldas;

con liviano movimiento
eleva

en curvas lineas
bolsas,
envolturas,
uniceles vasos

y raros ademanes.

Aire-

Viento sinfonía
crece en lo alto,
estremece,
roza,
exalta,
entre árboles
canta,
alza
monumentos
de ramas
vivas
entre hojarasca
pasto,
tierra,
cabellos,
brazos,

dedos.

Viento-
aire
tomas
forma,
mi
forma;
extendiéndose
liviana,
ardiente;
cazando
danzas
espirales,
enardecida,
atrapando
poro a poro
vuestro
fresco
roce.

Cojo
tu
nombre
entre
cálidos
labios.

Cayendo siguen las hojas.
Floreciendo se encuentran capullos
en esta primevara de otoño.

7.10.09

Un poco de sed

Las olas empujan el cuerpo boca arriba, boca abajo, mar adentro, mar afuera; dejándolo suspendido.

El rostro mira hacia las estrellas y el cabello juega a ser tentáculos bajo el mar.
El torso se estira, gira hacia un lado mientras la cadera y las piernas pasean hacia el lado contrario.

Así van las olas empujando, meciendo, acariciando, refrescando.
Mientras el cuerpo, mi cuerpo, se mueve hacia un lado, los brazos parece saludan lento; el pecho se abre, la cintura se exprime, todo juguetea al compás de la marea y los pies se dejan acariciar.

Tratando de conciliar el sueño, imagino entre las sábanas aquel mar onírico que domina, que sacia; mientras la primavera de este otoño asfixia el cuerpo durante las noches sin dejar dormir, volviendo la boca un desierto y la luna, toda llena de frescura y satírica, me saluda desde mi ventana.


5.10.09

Encontré una sombra
bajo la luna luz
cubriendo la hojarasca
volando entre los pies.

Encontré una sombra
sombra hembra,
macho sombra,
qué más da;
a ser melancólica jugaba
a ser sociable se creía
a ser,
al final del día;
un pedazo ajeno
del brebaje que contiene
capitalismo y utopías.

Me jugué una sombra
a la orilla del río
mojó mis manos
hundió su cabeza
nos pintamos
agua adentro
la perdí
me perdió
nos perdimos;
el rio
tiempo
lo permitía.

Diluí sombra
con la miel piel
sobre los escarabajos
en ombligo entrando
entre curvas volviendo
bajo raices volantes.

Encontré una sombra
entre fugaces melodías
le creí ángel
como demonio
o tierra mojada que emerge
como ave fugaz
o como danza de
leñas ardiendo.

Encontré una sombra
sintonía exquisita
sabor a tango
efímera
constante
cotidiana;
nostálgica la sombra
encadenada,
vibrando,
elevando;
un pie arriba
otro abajo;
común se extravíe
o permanezca;
como roja cereza
como pasajero viento.
como mirada
enterrada
suave.

Encontré una sombra
de caza
tejiendo lunas
sobre polvos canela.

16.9.09

La chica lleva una vela consigo, se sienta bajo el alto techo creado de madera, con espacio para mirar las estrellas.
Apoya sus codos sobre el grueso tronco, que funge de mesa; sus piernas están cruzadas, su mano atrapa la pluma; fiel compañera y las hojas confidentes esperan pacientes... comienza su historia:


Encuentro de miradas
seductoras
delicadas.

Sonrisas opacadas
por ojos
que resguardan
tenue color
que se esconde
que estalla cuando mira.

-NO, no te seguía...
No, tampoco escuché tu conversación.

El ruido de los otros desaparecía
presuroso...

-Por lo visto tampoco me seguías.
Las sonrisas nuestras se saludaron una y otra vez.

-Oaxaca, la ciudad, coincidencias...
Tenía que levantar la vista
para mirarle bien los ojos
mientras seguiamos charlando.

-No, nunca es tarde para celebrar.

El gesto alegre se estrellaba ante nuestras miradas.
-Oh, sí, fue un placer.

Nuestros rostros se acercaron para despedirse,
¿Cómo fue que terminó el tiempo?...
¿Pasó tan deprisa?
¿No se detuvo?

La lluvia sigue cayendo.
Un par de sonrisas quedan enmarcadas
en ambas miradas
que se encantan
que se seducen
tan profundo
como el azul del mar
como sus ojos
como la noche que nos envuelve.

Como la noche que nos envuelve... Suelta la pluma, observa unas mesas más adelante a sus amigos, las copas de vino vueltas a llenar, su lugar vacio junto a uno de sus mejores amigos.
Exhala lentamente mientras lleva la mirada hacia las estrellas que alumbran el oscuro cielo. Busca entre los tonos azules de la bóveda celeste el tono azúl de aquellos ojos. Necesita dibujarlo, atraparlo un rato más, dejar vibrar las manos, los brazos, sus piernas recordando el roce del encuentro.
La luz de las velas se ha consumido.
Las botellas de vino quedaron vacías.
La chica se ha extraviado en el sueño.


Lluvia

Jazz

Buena compañia

Un momento de silencio

Un buen camino a casa...


Un instante
un suspiro
la voz sale
con suaves letras
vibrando
echadas al aire:

"Hermoso, todo es hermoso"

12.9.09

11/09...

Tres días después
Neruda
cabalgó el camino
lejos de la humana sangre
sobre el mismo puente
junto a Allende.

Neruda: 12/07/1904 - 23/09/1973
Allende:26/06/1908 - 11/09/1973



Minutos de silencio.


"Mucho más
allá de mi ventana
jovenes jugaban
a ser un jardín
en espera de abril.
...
Mucho más
allá de mi ventana
mi esperanza jugaba
a una flor
a un jardín
como esperando abril..."
Silvio Rodríguez

11.9.09

Charcos de agua prenden las calles solitarias
invitando a salir.


Borrosas se miran las ramas y las hojas.
Estremecido de frío se encuentra el cuerpo

sintiendo caer la lluvia a cántaros.

Gris blanquecino se muestra el cielo
bajo el mismo tono se contagia la vista.

Entre nubes explotan luces sacando rugidos.

Ante ratos del cielo
despejado de mares blancos
aún se asoman rayos de sol.

Soledad soleada y vibrante en la tarde de hoy.
Apacible se moja la soledad,
bajo cántaros de lluvia;
jugueteando a pararse

sobre ondas de gotas
clavadas sobre mares de gotas

que ahogan el asfalto.

27.8.09

Mientras los ojos continuaban adentrándose al espesor de la noche
dos lucecitas jugueteaban, según la imaginación, apagándose y prendiéndose,
alejándose y acercándose, continuando, continuando.

La noche comenzaba su muerte preparando el nacimiento del
día uno.

"Bienvenida", parecía, cantaban vibrando las notas verdes
mientras se atraparon al borde de unas hojas

esperando el amanecer.

Día cero.

9.8.09

¿Qué tanto puede uno "equivocarse"?
¿Existe el "error" como tal?

¿Para que sirve el error, la equivocación?
¿En qué nos equivocamos y según quién nos equivocamos?

No, no existen equivocaciones, ni errores. Uno mismo dicta su sentencia ante semejante significado, tal vez porque no estamos acostumbrados a la tranquilidad.
No, no existen los errores, sólo acciones que me hacen experimentar lo que quiero y lo que no quiero, sólo acciones que producen acercamiento o alejamiento para llegar a donde quiero, para hacer lo que anhelo, para estar cerca o lejos de quienes quiero estar cercana o lejana.

No, no me equivoqué...
Aunque modos extraños me hayan mostrado el corazón en arrebato, aunque palabras y tranquilidad aparente hayan desvelado oprimido mi corazón.

¿Errores?
No creo en ellos.
Error es haber crecido con una idea que me aleja de la evolución del espíritu. Sería el único error en el que me permitiría creer.

Creo en una evolución del ser, del espíritu, que se va formando a partir de experimentarse en lo que no se es.

Desaparezca de la memoria
la noche de hoy
Ahogadas se pierdan
las palabras pronunciadas
Tranquilo silencio
supla el sentimiento de quebranto
Apacibles se encuentren
el viento y los ojos
Efusivos abrazos
vuelvan los brazos a darse
Vuelvan nuestras voces en risas
a encontrarse.

7.8.09

COTIDIANA 3
Esta cotidiana no se apoya en ninguna mutación trascendente
hoy es tan sólo un viernes de poca monta
sin noticias o trazos demasiado malos
ni tampoco demasiado buenos
funcionan normalmente las endocrinas y los semáforos
las pompas fúnebres y las de jabón
unos llegan berreando otros parten silentes
otros más se aprontan a llegar o a partir
en líneas generales el pronóstico del tiempo
acierta por fin con las turbonadas
y es justo subrayar que hoy ha logrado
truenos corroborantes
esta cotidiana es tan sólo costumbre
apenas un viernes de pobre vestimenta
pero aquí se levantan las casas del hombre
a veces existen con un ruido infernal
y otras veces duermen en silencio amoroso
sólo interrumpido por crujiditos
que pueden ser jadeos conyugales
o también calambres de la madera
sin embargo allí crecen el trabajo y la muerte
el vientre rebosante de futuro
y el viejo que no puede con sus huesos
entran por las persianas tataguas y mosquitos
y hay un latido general que es la vida
sólo rutina y sin embargo
las manos besan
los ojos palpan
los labios ven
nosotros
es decir nuestros otros
venimos
vienen
a explorar la memoria milagrosa y austera
no hay tiempo que perder
más bien hay mucho tiempo que ganar
mientras atisbo con audacia y cautela
por entre mis dedos más o menos fogueados
y veo que entre vestigios tristes y rutinarios
nacen flores de rutinario regocijo
tan sólo hábito y querencia
el enjambre adolescente se encamina a sus clásicos manantiales
pero antes de llegar se cruza con los veteranos que regresan
y los árboles ya no saben qué hacer con las preguntas
tan sólo práctica y costumbre
y de vez en cuando un salto de prodigio
en el que algunos se desnucan y otros cambian el mundo
y con las nucas rotas y las glorias que alumbran
con mártires de un día y visionarios de medio siglo
se va armando la historia como un sueño portátil
la rutina es después de todo una crisálida
una comarca de posibilidades e imposibles
de la costumbre puede estallar lo insólito
del hábito el deshábito
por eso este viernes de opaca textura
es casi un campamento de recuerdos
un filtro de presagios
uno de los confines del futuro
tallo ritual de lo ordinario
y también bulbo de lo extraordinario
sabemos algo de lo que está muriendo
pero muy poco de lo que empieza a ser
este viernes turbio durante el cual se gestan
sórdidas guerras frías y escaramuzas ígneas
mientras el consumismo se dedica a llenar
nuestras necesidades más innecesarias
el lujo escupe dádivas sobre la miseria
y a veces la miseria escupe metralla
esta jornada sin toque de campanas
sin titulares a ocho columnas
ni aguaceros radioactivos
sin naufragios ideológicos
ni exorcismos generacionales
lleva en sí misma el triunfo y el desastre
y la infinitesimal responsabilidad que nos toca
de una disyuntiva a nivel de universo
resulta sin embargo abrumadora
así de esta rutina vulnerable
de esta costumbre de inclemencia y cielo
de este hábito propenso a la aventura
de esta querencia con señales de humo
debemos elegir o tan sólo inventar
un largo paso desacostumbrado
una limpia e intrépida zancada
una rampa que no lleve al abismo
un envión que tumbe las derrotas
un trampolín que nos lance a mañana
aunque allí nos espere otra ruina
otra vida común
otra crisálida.
Mario Benedetti.
(La charla parece llegar a su fin.
El humo de las pipas y los puros
ha desaparecido,
tanto igual, no quedan restos del whisky.)
De camino a casa
fuimos abrazados
entre las palabras,
jugando chocantemente,
sonriendo.
¿Viernes de poca monta?... no, no.
Mario, crearé
arcos sublimes a mi espíritu
con mi trebejo cuerpo,
seleccionaré espalda, torso, brazos, manos, piernas y pies,
músculos específicos, pulmones;
para que el espíritu se confeccione
con el fin de
esculpir lo sublime
que lo embriague
y originaré
"de este hábito propenso a la aventura
...
un largo paso desacostumbrado
una limpia e intrépida zancada
una rampa que no lleve al abismo
un envión que tumbe las derrotas
...
aunque allí nos espere otra ruina
otra vida común
otra crisálida."
Llegamos a casa.
Él subió a su cielo
y yo me quedé
donde el espíritu
sigue experimentándose.
Nos encontraremos pronto,
Mario.
3Besos del espíritu.

6.8.09

[Con futuras correcciones]


Se escucha un grito aterrador:
¡Aaaaaagh!


Después una exclamación:
¡Máscaras por doquier!



En seguida los ojos ya no saben para donde mirar.
Entonces el cuerpo busca calmarse y el rostro pretende
esbozar una sonrisa.



El problema es:
¿A cuántos de ellos sonreir?

Suena una sonora carjada desde el interior:
¡Jajajaja!



Un reproche sin sentido:
Le has sonreido a todos.
Suena la voz con sorpresa:
Tendré que jugar
con las máscaras.



Otra espeluznante y sonora carcajada desde el interior:
!¡Jajajaja

Enseguida responde:
Ok, ya lo sabes.

Calor, brisa, una ráfaga de luz y viento, truenos, lluvia, frío y... CRICK!


Se escucha un suspiro de queja:
Ah, se ha roto una máscara,
no era para tanto el suspenso.

4.8.09

COTIDIANA 1
La vida cotidiana es un instante

de otro instante que es la vida total del hombre
pero a su vez cuántos instantes no ha de tener
ese instante del instante mayor

cada hoja verde se mueve en el sol
como si perdurar fuera su inefable destino
cada gorrión avanza a saltos no previstos
cómo burlándose del tiempo y del espacio
cada hombre se abraza a alguna mujer
como si así aferrara la eternidad

en realidad todas estas pertinacias
son modestos exorcismos contra la muerte
batallas perdidas con ritmo de victoria
reos obstinados que se niegan
a notificarse de su injusta condena
vivientes que se hacen los distraídos

la vida cotidiana es también una suma de instantes
algo así como partículas de polvo
que seguirán cayendo en un abismo
y sin embargo cada instante
o sea cada partícula de polvo
es también un copioso universo

con crepúsculos y catedrales y campos de cultivo
y multitudes y cópulas y desembarcos
y borrachos y mártires y colinas
y vale la pena cualquier sacrificio
para que ese abrir y cerrar de ojos
abarque por fin el instante universo
con una mirada que no se avergüence
de su reveladora
efímera
insustituible
luz.

Mario Benedetti.
(Continuando la charla imaginaria,donde
el olor a puros comenzaba a rodearnos)
Así, Mario, uno no puede vivir,
rebajarnos a ser pedazos de carne
encajando con otros cual rompecabezas;
como si fuésemos panfletos, llenos de contenido burdo...
no, no.
Aunque, a ratos, tendríamos artilugios
para seguirnos creando
siendo lo que no somos.
Donde, en intermedios, podríamos probar
vinos verdes, y más azules;
con besos amargos envueltos en rojo,
como la otra tarde.
De a ratos podría viajar
a un mundo surrealista;
hundida en un jacuzzi,
rodeada de tentáculos
que llevan pintura atrapada entre la piel,
hablando un idioma singular y común
con un extraño conocido.
La clave, como si fuese un acertijo, sería elegir lo
inusual sin que aflore lo ordinario.
Que se vuelva un acertijo constante, Mario,
constante;
como los sueños, como el universo,
como la vida, como la no vida,
como cuando uno
sólo es; ese ser siendo sin ser.

3.8.09

COTIDIANA 2
Cuando a uno lo expulsan
a patadas del sueño
el amanecer es siempre una modorra
se emerge de ese ensayo de muerte
todavía sellado por la víspera
si fue de odios con rezagos de odio
si fue de amor con primicias de amor

pero el día empieza a convocarnos
y es distinto de todos los demás
tiene otra lluvia otro sol otra brisa
también otras terribles confidencias

así empieza el diálogo con la jornada
la discusión el trueque de rencores
y de pronto el abrazo
porque hay días repletos de soberbia
días que traen mortales enemigos
y otros que son los compinches de siempre
días hermanos que nos marcan la vida

así ocurren sabores
sinsabores
manos que son cadenas
mujeres que son labios
ojos que son paisaje

y cuando al fin lo expulsan
a uno de la vigilia
se emerge de ese ensayo de la vida
con los ojos cerrados
y despacito
como buscando el sueño o la cruz del sur
se entra a tientas en la noche anónima.

Mario Benedetti.
(Recordando a Benedetti
mientras, según yo, el me escucha atento
en una tarde entre amigos,
whisky y pipas que no nos fumamos)
El último vino era azúl, Mario,
como el que se refleja en algunos mares,
en algunos ojos,
en algunos sueños,
en algunos "sabores
sinsabores",
entre manos que no fueron cadenas
sobre cuerpos libres;
entre el universo.
Entre un espejo ciego
donde nos mirábamos.

31.7.09

Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero hoy me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en su escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana

Mario Benedetti.


Sin mares para naufragar.
Sin tierra para morir.

30.7.09

Todo está nublado
según miran los ojos.

El calor ahoga de vez en vez
durante el medio día
hasta pasada la media noche.

Palpitante es el corazón por naturaleza.

Ardor en el esternón
flamea doloroso
como para pedir al corazón
deje por largos minutos su palpitar.

La sombra juguetona se ha extraviado;
como si la luz le hicera daño.

Saltar imploran las piernas;
cual peces sacados del agua,
asfixiadas por el peso.

Lentos entre la eternidad del tiempo
van los pasos;
como jugando carreritas contra las tortugas.

El tiempo espera ansioso
detenerse algún día.

Juguemos a escondernos;
que los otros te encuentren y
después tú los encuentras,
que los otros me encuentren y
después yo los encuentro.

Jugemos a desaparecer
distrayéndonos con la suspensión del cuerpo
en la ausencia.

Juguemos a ser desconocidos
para desaparecermos de la memoria mutua.

Juguemos a ser extranjeros
con un idioma divinamente extraño;
es más divertido jugar a Ser ajenos.

Juguemos cual perfectos desconocidos
evitando marchitar el espíritu
que sonríe ingenuo.

Juguemos a hacer discursos disfrazados,
así habrá certezas
y emoción por volar
la imaginación
para revestir el propio discurso.

Juguemos a que nos amamos
así cuando el juego se nos acabe
no te extrañaré
ni me buscarás.

Juguemos, pues, a ser niños y ancianos
así, si nos llega la época de oro
sabremos que no estuvimos solos
y quienes nos compartan en esos momentos reales
se sientan a gusto con ese anciano y anciana
que tantearon su ancianidad;
seremos niños ensayando para ser ancianos
y ya de ancianos estará la tentativa de ser niños.

Juguemos a que nos odiamos
con nuestras condiciones de juego.

Juguemos a lastimarnos mutuamente
mientras intento hacer esgrima y te picoteo con una rama,
mientras intentas recrear olas y me arrojas agua de a chorro.

Juguemos, despidámonos y olvidémonos.

Juguemos a ser adultos.

Juguemos a que respetamos a los otros.

Juguemos a ser creadores de ideas únicas.

Juguemos al juego propio y no al de la sociedad.

Juguemos al deber hacer para después odiar.

Juguemos a la guerra
para después hacer el amor.

Juguemos a temer
y al final
nos encontraremos frente al desapego.

Juguemos a que nos castigan,
que nos separan
y ya no volvemos más.

Juguemos a que no existe la esperanza.

Juguemos a despedirnos
una y otra vez
y otra vez.

Juguemos... sólo juguemos.

Juguemos a que teletransportamos
la consciencia a un mundo con el cielo que carga verdes
azúl turquesa, lilas
y que la locura
vive con tranquilidad entre nosotros.

Juguemos a someter la esclavitud
y quitarle el yugo a la libertad.

Juguemos al viaje de nunca jamás.

Juguemos a falsear la realidad,
a darle credibilidad a la irrealidad.

Juguemos a que nunca conocimos nuestro estar.

Juguemos a hacer promesas al asfalto;
que nunca será azotado por los rayos del sol
mientras lo regamos
sobre las macetas que carga.

Juguemos a estar no estando.

Juguemos a que nos inventamos nuestra cordura
y la contradicción la cubre.

Juguemos pronto
para atrasar la hora
de llegar a casa.

Juguemos a que no conozco tu aroma
ni tú el mío.

Juguemos a que los labios son de hule
y no hay peligro de sentirnos.

Juguemos a que nuestros espíritus,
si se juntan,
se marchitan
y después reviven.

Juguemos a que no sabemos jugar
creando las propias mediciones del juego.

Juguemos a que no nos interesa
ganar, perder
o abdicar.

Juguemos a nuestro primer encuentro
donde no hay sonrisas,
sólo ojos extraviados entre la multitud
y melodías entre los árboles.

Juguemos, pues, a estar en el presente...

Juguemos, pregunta una voz.
Jugemos, responde quien fue cuestionado.




23.7.09

Van revueltos los unos con los otros.
Van indiferentes porque se ven todos los días.

Ver a un pordiosero no inmuta a nadie, bueno, en realidad sólo a los niños (que van conociendo que existen personas que viven así), a los más nice les sale cara de descomposición (hasta eso, hay gente noble que les ignora o les regala una sonrisa).
Ver a un mugroso es lo más normal así como el acto de ignorarlo, de no extenderle la mano para recogerlo del suelo, pues ¿para qué levantarlo si no se tiene la posibilidad de llevarlo a un lugar donde pueda estar mejor o por lo menos ofrecerle un poco de humanismo? Tal vez regalarles un poco de comida sea lo más que podemos hacer.
Tal vez el propio humanismo es lo que los ha llevado a ser hombres mugrosos, que no lograron adaptarse a la sociedad con las opciones que ofrece, eso si, de que tienen opciones tienen opciones; de acuerdo a su suerte de nacido en alguna familia rezagada económicamente, emocionalmente o intelectualmente.

Pocos son los saciados, momentaneamente, con aguas cristalinas cuando la boca parece un pequeño y profundo desierto y los labios las grietas de una tierra que muere por la sequía, logrando acostumbrar al paladar a los propios meados, el único líquido que ha logrado beber, con frecuencia, sin que logre saciarlo desde hace tiempo.

Soy parte de esa masa de carne que no es capaz de llamar una ambulancia para recoger a un hombre tirado en el suelo embarrado de su baba espumosa, seca, que marca el pavimento de la banqueta caliente justo bajo su boca y parte de su rostro. Es una lástima que tengamos que hacernos miles de preguntas antes de actuar, antes de poder ayudar a alguien que desconocemos y no saber hacia quién ni dónde dirigirnos, o quitarnos un temor absurdo e infundado que nace cuando se quiere ayudar a alguien, en vez de ignorarlo, para que pueda ser levantando y atendido pero preferimos sólo mirar con tristeza y seguirnos de largo.

Todos hacen, hacemos nada porque es normal hacer nada, es de todos los días ignorar porque seguramente esos han elegido llevar la vida que llevan, o porque uno tiene sus propios problemas como para poder ocuparse de otros, o porque es normal que existan, se ven como parte natural de nuestro hábitat.

Y entonces resulta que los ojos se inundan porque el contraste es lastimoso. Observar los tipos de miradas. Cuando el tipo de mirada que se posa sobre un estrafalario, sobre los bonitos, sobre los que llevan lustro en su andar; es de admiración, de curiosidad, de seguirlos con la mirada.
Los ojos quieren estallar cuando se ve el contraste.
Cuado desde lejos se vislumbra a un hombre que no tiene la gracia de la suerte en la vida y entonces las miradas que se observan son de querer ignorar, o la mirada se torna desagradable como si se hubiese visto un vómito andante, o un estorbo entre los peatones...

Vamos revueltos, vamos indiferentes. Nos vemos todos los días entre los rostros diferentes, nos sabemos existentes y ajenos a todos, y parece sufienciente para hacer nada.

Vamos revueltos. En donde hay ojos siempre hay ceguera.

18.7.09



Princesa elefante soplando la arena.

Baobab desperdiciando hojas.