27.8.09

Mientras los ojos continuaban adentrándose al espesor de la noche
dos lucecitas jugueteaban, según la imaginación, apagándose y prendiéndose,
alejándose y acercándose, continuando, continuando.

La noche comenzaba su muerte preparando el nacimiento del
día uno.

"Bienvenida", parecía, cantaban vibrando las notas verdes
mientras se atraparon al borde de unas hojas

esperando el amanecer.

Día cero.

1 comentario:

LULAMAE dijo...

¡Ah! ¡me gusta!, la noche y las luces, sin decir mucho se siente tanto que parece una descripción completa de un sueño, de una noche determinada en la compañía de dos luciérnagas que se detienen a esperar y te detienes a observarlas esperando irremediablemente