Mientras los ojos continuaban adentrándose al espesor de la noche
dos lucecitas jugueteaban, según la imaginación, apagándose y prendiéndose,
alejándose y acercándose, continuando, continuando.
La noche comenzaba su muerte preparando el nacimiento del
día uno.
"Bienvenida", parecía, cantaban vibrando las notas verdes
mientras se atraparon al borde de unas hojas
esperando el amanecer.
Día cero.
1 comentario:
¡Ah! ¡me gusta!, la noche y las luces, sin decir mucho se siente tanto que parece una descripción completa de un sueño, de una noche determinada en la compañía de dos luciérnagas que se detienen a esperar y te detienes a observarlas esperando irremediablemente
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