3.8.09

COTIDIANA 2
Cuando a uno lo expulsan
a patadas del sueño
el amanecer es siempre una modorra
se emerge de ese ensayo de muerte
todavía sellado por la víspera
si fue de odios con rezagos de odio
si fue de amor con primicias de amor

pero el día empieza a convocarnos
y es distinto de todos los demás
tiene otra lluvia otro sol otra brisa
también otras terribles confidencias

así empieza el diálogo con la jornada
la discusión el trueque de rencores
y de pronto el abrazo
porque hay días repletos de soberbia
días que traen mortales enemigos
y otros que son los compinches de siempre
días hermanos que nos marcan la vida

así ocurren sabores
sinsabores
manos que son cadenas
mujeres que son labios
ojos que son paisaje

y cuando al fin lo expulsan
a uno de la vigilia
se emerge de ese ensayo de la vida
con los ojos cerrados
y despacito
como buscando el sueño o la cruz del sur
se entra a tientas en la noche anónima.

Mario Benedetti.
(Recordando a Benedetti
mientras, según yo, el me escucha atento
en una tarde entre amigos,
whisky y pipas que no nos fumamos)
El último vino era azúl, Mario,
como el que se refleja en algunos mares,
en algunos ojos,
en algunos sueños,
en algunos "sabores
sinsabores",
entre manos que no fueron cadenas
sobre cuerpos libres;
entre el universo.
Entre un espejo ciego
donde nos mirábamos.

1 comentario:

LULAMAE dijo...

es perfecto! si viviéramos de alucinaciones, nuestro alimento sería la fantasía... suspiros largos, lentos, desolados porque se rigen en la imposibilidad de ser. ¿Quién nos dio el poder de crear mundos y personas? ¿Quién nos sueña y nos da vida en su recuerdo para que imaginemos a otros? Más ruinas circulares... Querido Borges, ¡tal vez nosotros te hemos soñado!