27.5.09


¡OH,  PIEDAD D'OS!
¡CUAN, CUAN ABSURDO RESULTA TODO!


BAOBAB EN SILENCIO...





Los pensamientos revoloteaban mientras la mirada se paseaba sobre algunos bambúes.

Caminaba sobre la banqueta contraria a la parada del camión que me llevaría hacía el segundo transporte de camino a casa, no fue necesario atravesar la calle, justo llegando a la esquina el camión avanzó e hizo la parada ante la señal de mi mano con el dedo indice levantado en señal de querer subir. Sacaba las monedas antes de que se detuviera totalmente mientras seguía pensando sobre la última charla de ese día, las imágenes de los bambúes, la sensación de nostalgia por volver a casa.



Así iban los pensamientos, las ideas, las imágenes cuando la voz de una niña sentada cerca de la puerta y viendo de frente al conductor me preguntó con voz firme, aguda chillón -típica de las niñas de su edad-: A dónde, Mientras terminaba de asegurarme que le entregaba el pasaje que corresponde, no esperó ni dos segundos cuando su voz de nuevo replica con la misma pregunta, A barranca, le contesto, A barranca, exclama la niña, son tres papá, refiriéndose al pasaje que le había entregado.



"Qué hermosa seguridad, qué hermoso fluir de su voz, tan liviana, tan sin pena, tan entregada a la labor de ayuda a su padre."



Ya sentada yo, mi atención se posa de nuevo sobre la voz que volvió a vibrar ahora participando con un comentario en la charla entre una mujer, que no tenía pinta de ser su madre, y su padre, que a decir verdad, él tampoco parecía ser su padre... ¿Qué se les va a hacer a estas ideas? Nada. La voz es la que provocó mis pensamientos, la voz expuesta con libertad, resuelta en seguridad, envuelta en ...



Se ha detenido mi pensamiento. De pronto me vienen recuerdos de una niña que ya no existe y sin embargo aún está, que su cuerpo ha cambiado, que sus preocupaciones siguen siendo trascendentales sólo por el hecho de que las vive, y sin embargo no recuerdo su voz, su risa, su voz ahogada en timidez, o expuesta en bromas y carcajadas, ni su voz perdida entre llantos por miedos o caprichos, ni su voz expresando sus opiones, sus lamentos o sus decepciones ante la vida, ante los otros, ni la vocesita cuestionándo lo que no le parecía válido. Nada de eso recuerdo. La voz de la niña en el camión resuena constante durante estos instantes...



Minutos después se ha perdido. Evito forzar el recuerdo de la voz que no volvió con los recuerdos para no confundirla con la de esa niña en el camión, pienso que era parecida, pero sólo eso, "parecida" y no quiero conformarme con la similitud.



Ya en la segunda parada de camino a casa, el metro se ha llenado poco a poco de voces; que para ser tarde aún hay mucha gente, voces altas y bajas, voces que no poseen ni una pizca de esa libertad, de esa seguridad, de esa... sometida ingenuidad; que en algún momento en la vida de todos es golpeada con brutal cinismo o humillación...



Sólo voces ahogadas, secas, alguna risa entre el tráfico de voces vibra como la libertad y seguridad de un niño, y en su interior se halla escondida la ingenuidad que ha sido golpeada y obligada a enterrarse.



Las voces me recuerdan mi voz en este momento apagada... Mi voz de antaño extraviada en el presente he de encontrarla en el olvido, en el pasado, en las grabaciones que aún existen y dan fe de mi existencia pueril e inocente.



¡Vaya! este instante se ha convertido en uno de los pocos en que alabo la existencia de la tecnología. ¡Ya sé en dónde recuperarme! aunque sea para mantenerme en mi recuerdo.

En el tercer y último transporte de camino a casa voy dejando la voz de la niña del camión, comienzo a reconocer el camino a casa, los árboles, las vías, voy reconociendo el presente, la niña se ha esfumado.






Baobab regala agua a la princesa elefante mientras se
baña entre recuerdos puros y cristalinos...

25.5.09

entre tanto, volvemos a lo cotidiano

Ahora es raro llegar al metro y no ver a los que ofrecían tapabocas y gel antibacterial.

Uno que ya había salido de lo cotidiano con tanta "atención" del gobierno para con nuestra salud.

Uno que ya quería creerse que, "de verdad", el gobierno se pre-ocupa por su pueblo.
"¡Diantres, rayos y centellas, Batman!"

Volvemos a lo cotidiano, "y corren las fracesitas las grandotas y las chiquitas...", ahora con la tan mal esperada e iniciada campaña para diputados, presidentes municipales...

¡Señores! ¿Cuándo aprenderán a poner otras caritas para la foto?

Están de hueva, ¡haaaarta hueeeva! Siempre con el mismo gesto de intento por creerse confiables, convenientes y amistosos, creerse el más payaso del circo, si es que es posible que exista uno más sobresaliente que los otros...
.
Sólo les sale rostro de "voten por mí para ganar lana de manera confiable y fácil"
Me salen suspiros de tedio: "núnca van a cambiar..."
"Maquillaje, maquillaje" va la canción de mecano repicando en el recuerdo y entonces se me antoja aconsejarles, aunque no pidan mi consejo:
"Maquíllense, píntense la nariz, la frente, o de mínimo pónganse dientes de oro para que con eso valgan un poco más la pena, aunque sea, si es posible, para la competencia -los ladrones "sin rostro"-, pónganse arracadas y frutas en la cabeza -por lo menos así promoverán a la risa y no al tedio sobre ustedes; o sobre nuestra lastimosa situación política y social, o usen la máscara de chic@s sexy's, así por lo menos a parte de mostrarnos cuan vacíos se encuentran en lo mundano, mostrarán su capacidad de la perseverancia y valentía que tienen, (es más bien cinismo) aunque sea para hacer el ridículo de manera menos ordinaria entre uds. ¡Ah, perdón! eso ya lo hicieron algunas nenas del prd no, no, descarten la idea..."

¡Lo que sea! pero ya quiten esas JE... caras de sonrisa mal fingida o de seriedad poco confiable ¡OH, DEJEN DE TAPIZAR LA CIUDAD CON TAN PATÉTICOS ROSTROS!


Piedad Dios, piedad...
O ¡caiga la destrucción...!

¿Será que sólo nos hacen el favor de dar rostro a una sociedad patética que cree en una Democracia inexistente? ¿Hemos de agradecerles?

Si el Guasón reencarnara sería su sonrisa la cosa mas bella, honesta y cínica que jamás dejaría de admirar. Votaría por él.

Volviendo a lo cotidiano, voy recordándo la muerte inútil de mis cubrebocas.
De mínimo merecían les pintara una sonrisa guasona, unas palabra altisonantes en cuanto idioma se me ocurriera o el surrealismo eterno que mis dedos no dejan de desprender. Entre la basura se hallen mis mal queridos y mal usados cubrebocas.


Baobab arrullando a la princesa elefante con algunas realidades que le son ajenas...

  • Psicomantequilla
  • Mantequilla
  • Chocolate
  • Azúcar
  • Harina
  • Huevos
  • Horno
  • Paciencia
  • (y regresando el tiempo a quién sabe dónde) Un par de churros para el par de extraños que esperarán pacientes por llevar el resultado final a un viaje de núnca jamás...
¡brownies verdes!




¿¡MOTAMORFÓSIS!?
Mejor que la de Kafka...
... Eso dicen U.u!

De Princesa Elefante a
Baobab...


20.5.09


El tiempo no engaña.

Un clima soleado o frío siempre ha sido transparente. Que nuestros deseos sean que se mantenga constante desde que inicia hasta que termina no es responsabilidad del tiempo, del clima. Es irresponsabilidad y atrevimiento nuestro desear tal lineamiento sabiendo que ni siquiera nosotros nos mantenemos constantes desde que despertamos hasta que llegamos con morfeo, ya ni en el mismo sueño somos constantes.

Amaneció despejado, son las 2 pasado el meridiano y desde hace un rato el frío entró por las puertas transparantes, abiertas de par en par, comenzó a sentirse por entre los pasillos, se apropió de los cubículos, justo ronda por atrás del respaldo de la silla que protege mi espalda, sólo mis manos, mi cuello y mi rostro sufren un poco la tensión que provoca.

El tiempo no engaña.

Son las palabras quienes engañan: el día o la noche fué perfecto, qué hermoso día o que molesto es; cuando el sol está en todo su esplendor, qué día tan deprimente; siempre nublado, bla, bla, bla.

No, no es el tiempo/clima quien se pone todo loco y por el cual cargamos en vano con abrigos y paraguas o vamos desprovistos cuando se torna correntoso el cielo y tampoco es el motivo de todos nuestros males; aceptar es necesario si se padece de depresión, un dia nublado sólo es un día lleno de nubes, no carga consigo la depresión, o lo contrario con el sol en todo su esplendor, el sol no carga consigo un ánimo alegre que se esparce como si fuese queso mozzarella sobre la pasta.

Son las palabras quienes nos ponen a todos locos cuando agitan nuestra lógica, cuando crean un mundo que nos tragamos o que se atreven a tragarse otros.




El tiempo no engaña, nuestra vida es regida por ciclos rítmicos que nos permiten evolcionar en armonía con la totalidad, y no es un "dia tan feo" por estar nublado, sólo nos invita al sueño, no a la depresión.

El sol calienta rico, aunque a veces quema y cuando se oculta te deja con frío.
La lluvia empaña las narices, a veces abraza si te dejas y cuando te suelta te deja frío.

Parece, "me dicen" los truenos y relámpagos, me quedaré atrapada en este cubículo hasta que pase la lluvia, si es que  las ganas de mojarme en estos instantes estuvieran dormitando.

Las gotas no se han hecho esperar, un plaf tras plaf se estrellan embarrandose unas sobre otras cerca de la ventana, sobre el techo de la biblioteca, sobre los edificios; y el edicio que sostiene este cubículo, sobre el asfalto que me espera para tomar el transporte que me sacará de estas construcciones. 

Las copas de los árboles reverdecen con la lluvia, el olor de la tierra renace entre el agua, el aire sirve de transporte y lleva por donde le place los perfúmes de la resurreción de los elementos, alguna fogata se habrá extinguido elevando la presencia del fuego; el único que ha muerto mientras los otros resucitan.


El tiempo no engaña, sólo es el aquí y ahora: este instante es lluvia, más un poco de sueño con ganas de lo típico; una bebida harto calientita.


Princesa elefante se columpiaba sobre la tela de una araña... Le ha salido un callito en el dedo gordo del pie izquierdo por andar bailando...

19.5.09

Se acercaron a la barra, el lugar se encuentra medio lleno, medio porque la noche va empezando, aún hay lugares cerca en la terraza, La terraza, qué hermoso paisaje, antes de sentarme pediré mi bebida, comenta la chica, No quieres esperar a que nos sentemos y nos atiendan, pregunta una voz amiga, No, el buen sabor no puede esperar más tiempo a ser saboreado, Vale, te esperamos en la terraza, Prometo no tardar. Los saludos no se hacen esperar entre los conocidos de la barra y la chica que llega por su bebida, Pero bueno, cuánto tiempo sin ver vuestro hermoso rostro, jovencita, exclamó el dueño del lugar, Hombre, desde que descontinuaron mi tan amada y bienaventurada bebida no podía soportar la idea de no tener entre mis labios aquella textura, aprehender con mi lengua aquel sabor y que ya no penetrara aquel perfúme entre mi nariz, Exageraste, tenemos otras bebidas, también son buenas y puedes llegar a desearlas, No lo dudo, pero como Martín; lo llamaré Marte, no hay dos, mi querido, y si sólo se tienen ansias de Marte lo demás resulta vacío, sin cuerpo, sabor a nada, perfúme muerto, no quería eso, pero que va, Marte ha vuelto, qué no, terminó de decir la chica en tono de broma-pregunta, Tenés razón, podés servirte tu misma, sigue disponible para vos cuantas veces quieras, mi querida, adelante, está en, En el lugar de siempre, interrumpió preguntando la chica, ansiosa y lenta, No, ésta vez hay un segundo piso hacia abajo, es la bodega nueva con las novedades, le guiña el ojo y la chica levanta una ceja extrañada y sonríe, se abre paso entre la gente, como cegada, hacia el lugar en busca de lo que le hará estallar de placer su paladar y le cerrará los ojos mientras por su cuello y piel las descargas se harán presentes.

Ahí estaban, la chica y su vino Marte, cosecha especial. Uno de los mozos a la entrada de la bodega nueva se ofreció a llevarle el Martín, para ella Marte, hasta su mesa, No, lo tomo aquí, ya habrá ocasión para llevarlo, el mozo se retira y queda sola en la bodega nueva para las novedades. El dueño del lugar sabía lo que existía cuando ella lo bebía, no fue un sueño la primera vez que vió lo que sucedía con ella en los instantes consecutivos del contacto entre sus labios y el tinto, un deleite a su vista, el dueño del lugar no se consideraba voyeurista, sin embargo la primera vez que vió los sucesos comenzó a mirar de más, a observarlos; no logró apartar su vista de aquellos movimientos entre luz y sombras, entre curvas y rectas, ni se perdió sonido alguno por un sólo instante. La chica había encontrado en la nueva bodega un lugar apartado, en el suelo yacía un cuadro grande de madera lisa y barnizada, seductora al tacto, un corte largo de tela hacía de cortina y cubría algunos metros de suelo, una lámpara de alcohol bañada en bronce a media altura, a parte de alumbrar el lugar permitiría reflejar sobre la tela que fungía de cortina las curvas en ondas por el movimiento, plasmando la sombra como un cuadro, Un ambiente seductor para un observador o para, se quedó pensando, sí y para las novedades, exclamó para si misma la chica sonriendo al saber que el futuro uso de ese espacio quedaría encantado al dejar fluir el esperado encuentro. Giraba su cabeza y su cuerpo en dirección de las botellas, la presentación de ésta había cambiado, sin embargo, se reconocían esas letras, la forma y el cuerpo de cuyo sabor no había podido olvidarse.

Momentos efímeros, eternos.
El dueño del lugar se precipitaba, deseoso por alcanzar una mirada efímera a la tela que recibía las sombras plasmadas de las formas del cuerpo, atendiendo a los clientes-amigos, gente bien, gente nueva, un segundo tras otro pensaba y la imaginación lo sacó del presente, no se dio cuenta cuándo sus dedos se debilitaron y soltaron las copas que entregaba, sus ojos estaban dispersos, su mente concentrada en una imagen, en un sueño que no fue sueño y en la imagen saboreaba la idea de rozar con sus dedos aquel camino por donde Martín, Marte para ella; se abría paso lento, rápido, quedando seco el camino; la piel de la chica lo iba absorbiendo.
Momentos ausentes, presentes.
Mil disculpas, exclamó el dueño del lugar al darse cuenta de que uno de los mozos limpiaba al rededor de él y otro prestaba una servilleta a una de las cliente-amigas que había sido salpicada por la bebida que dejó caer, Al parecer estáis cansado o enamorado, replicó otra de las cliente-amigas entre risas y miradas extrañadas, Sí, he pasado las últimas noches en vela construyendo el área del sótano nuevo para las novedades, Ah, novedades, preguntó con tono de exclamación la cliente-amiga que había bromeado, Sí, hacía tiempo deseaba crear un lugar especial para las novedades, fue como una revelación en un sueño despierto, Vaya, tenés que mostrármelo, exclamó con entusiasmo, sin embargo el rostro del dueño del lugar permaneció sin gesto mientras las imágenes lo abrazaban de nuevo, volvió a recordar quedando como si estuviese vacío el cuerpo y sus pensamientos secuestrados, segundos después las clientes-amigas se alejaron mientras una exclamaba, Espero mi bebida, querido. El dueño del lugar sólo pensaba en que se había perdido el espectáculo de las sombras plasmadas por únicos instantes en su tela que fungía como cortina.

Al cabo de un rato, por entre la multitud se apareció la chica con un buen color de mejillas, fresca, los labios tremendamente hidratados y rojos; pintados por el tinto, llegaba a la mesa de la terraza mientras sus amigos y amigas esperaban, por lo menos, llevara consigo la botella de la aclamada bebida, Lo siento, se excusó ante el chico que venía como su pareja cuando preguntó si ya probarían el famoso vino Martín, Me lo he bebido todo, levantó los hombros e inclinó un poco la cabeza hacia un lado en actitud de disculpa mientras un ligero aire expandía el aroma que su cuerpo desprendía y sacudía sus cabellos, Intenso, pensaba la chica en el sabor de Marte mientras se sentaba completando el círculo formado por sus amigos sentados a la mesa. Instantes más, el dueño del lugar se acercó a la mesa con un conocido-desconocido, Miren quién está aquí, pregunta-exclamación que cayó de sorpresa a los amigos que rodeaban la mesa, algunos sonrieron al reconocerlo, otros aguardaron lo presentaran, Vino Martín, lo recuerdas, preguntó a la chica con una sonrisa de complicidad, Hombre, pero cómo olvidarlo, cómo olvidarte Martín, hay una bebida exquisita que lleva vuestro nombre, sonrió la chica, sonrió Martín. Se sucedieron instantes en los recuerdos mientras todos seguían alrededor, en sus instantes y el dueño se quedó saludando a unos, conociendo a otros. El tiempo nunca se detuvo, los instantes efímeros y eternos se juntaron en un sólo momento.
Princesa elefante se
columpiaba...

18.5.09

En las nubes tratando de encontrar la figura más parecida a lo que fuera su rostro de humano.

Tumbada sobre el pasto cercado en un perímetro cuadrado, la noticia de tu partida a un destino sin retorno consiguió soltar de mi garganta la exclamación: "¡me dejaste!, pedí me llevaras contigo".

Risas ante mi tragedia, ante el abandono creado por mi:
"Todos se van, él se ha ido y yo sigo aquí, en espera de la vida más allá de la vida..."

El viento severo azota sus ondas contra mis oídos, mis cabellos mueve con violencia en ondas suaves, nada importa, ya estás donde añoro estar.

Añoro; vamos de donde venimos.

"¡Si te vas llévame contigo!" Así se repiten incesantes las palabras, los versos, su nombre, y su rostro aún no se desdibuja de entre las nubes de la imaginación, y mis ojos siguen orbitando como queriendo alcanzar la masa grisacea de nubes cargadas de tormenta sobre figuras sin sentido que obligo a representar el perfil de Mario: su mandibula, su bigote, su nariz, su frente, sus cabellos... es él!

Las voces siguen viajando, las nubes, el viento, mis cabellos, mi imaginación, las hojas y tú, el nuevo tú que ya no existe y por el cuál viajan las consonantes y vocales que crearon tu nombre: más allá de las palabras y los recuerdos: en la ausencia sagrada, en el más allá que ignoramos por falta de medios y oportunidades para conocer.

Saberte en la ausencia de mis pensamientos nunca había causado estragos en la ausencia misma; "debías", "tenías" que estar en la consciencia, en el presente: "¡Mario ha muerto!" exclamó la voz sorprendida y mi espalda se desvaneció sobre el pasto, mis ojos te buscaban en lo alto y el pensamiento se reprochó haber dejado de pensarte en esos instantes si tan constante te mantuvo los días pasados en la espera de una noticia diferente...

"Mario aún está aquí" ...Tan diferente a la noticia de que te fuiste sin llevarme, que te fuiste... para no despertar al barullo de la historia conformada por mi deseo de partir fuera de este mundo y el deseo frustrado de no haberos conocido.

Me seca las lágrimas saber que no estarás más entre la podredumbre humana.

Buen viaje y hasta pronto Mario! Que tu eternidad termina hasta que todos te olvidemos, mi eternidad hasta que me olvide de mi.

Si podés, esperádme a mi llegada. 2 Besos espíritu.

Princesa elefante. Mi sueño, el eterno no regreso.