31.3.11

Cuántas ganas de ser esa hoja
sostenida al final de la rama
junto a la gota mandarina
cuando en pequeños fragmentos
el sol visita y reposa sobre ellas
anunciando el nuevo  día...


Cuántas ganas de ser esa mancha verde
compartiendo entre el aroma del fruto 
calores y lluvias...


¡Ah! Cuántas ganas de reposar en esa orilla
y al ritmo del ligero viento danzar o canturrear
según amerite la ocasión...


Cuántas ganas de dejarse llevar 
y caer sutilmente en hermosas espirales...


Cuántas ganas... 
Una tarde espléndida, como ninguna.

No hay comentarios: