
El divino sueño debe iniciar cuando el aroma a café recorre fuerte, delicada y deliciosamente las fosas nasales y la tráquea hasta inflamar el pecho...
La pesadilla nace al sorber el último trago que espera paciente, paciente, calladito.
"...Todas las mañanas del mundo nunca regresarán."
Es que el siete es el que suple al seis y al nueve, es mi número favorito de cada mes, de la suerte, de los deseos, de los conteos, de los resultados de las restas, de las sumas, de las divisiones, de mi lugar en la lista de la primaria, de los segundos antes del primer sorbo al café, de las islas canarias, de las hojas abiertas, de las maravillas del mundo, de las puertas de piedra, de las mandarinas que caen de mi árbol, de los pasos que da el pájaro antes de elevarse, de los sueños, de los jueves, de los pasos de danza... mi danza.
4 comentarios:
jeje, es gracioso que sea el siete, es uno de los números mencionados en la biblia, por ejemplo: El séptimo día descansó Dios (al terminar la creación), al séptimo día calleron los muros de Jericó (cuando los israelitas marchaban al rededor para tomar la ciudad), los siete jinetes del apocalipsis, los siete sellos,... en fin hay más, el otro es el 40, ese es mi favorito, los años que los israelitas anduvieron por el desierto, los días que ayunó Cristo, y los días que duró el diluvio, (también hay más); y el otro que recuerdo es el doce, como las doce tribus, los doce discípulos, bueno también hay más. Sí, me gustan los números.
7 es el numero de la locura, por que no es màs que la capacidad de mirar el universo con los "otros ojos" aquellos que pueden ver mas alla sin toparse con el horizonte.
saludos. espero que no suprimas este post ;).
Sí, sí, los números gustan mucho, sobre todo cuando tienen real relevancia para uno (bueno, me gusta eso de comprarnos significados y adornarlos con lo ya existente...)
Lo que me resulta deliciosamente fascinante es el proceso de cuando comienza a llamarnos un número o dos o tres... Esas cosas-situaciones que le rodean, que rodean a uno, eso que nos va forjando el gusto que lleva anclado ese numeral y lo maravillada que queda nuestra imaginación y lo prendada que vive nuestra razón por la emoción asentada en nuestro espíritu...
Ah, los números que significan todo y nada, la locura revestida con oficiosas palabras que no necesita.
Ah!, los númerales que envuelven mitos, cegueras, oráculos, vibraciones.
¡Cómo aprehenden los números!
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