23.5.10

Todo lo abarca un instante

Juguetean los dedos del pie derecho con las ramas que penden del árbol.
Llegó por vía aérea un vestido de gala, en grises tonos, para el cielo de esta tarde-noche.
Ráfagas de viento sacuden el cuerpo, misterioso y bestial, mientras reposa al vaivén de las hojas.

Paraiso creado, re-creado, sin ser pisado.
Sosiego entre hierbas y ramas,
sonrisas vibran al compás de la lluvia,
desabrigados los pies abrazan el roce entre hojas, ramas
y mandarinas.

Del espíritu nace un coro para danzar el cielo.


Mientras la tierra mojada seduce, gotas de café esperan vida entre los labios.

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