5.9.11

Observé diamantes cayendo en gotas
de entre las nubes
acompañando el silencio
desde el alba hasta el ocaso...


Pretendí sentirlas
como sensación nueva
estrellándose y escurriendo por la cabeza...
Recorriendo en sutil caricia
cada parte de esta materia.


Me adentré en perlas 
asentadas al borde de las hojas
mientras el gélido viento abrazaba mi rostro
depositándose en beso sobre mis párpados cerrados 
y así emergió la imagen de efímeros instantes atrapados por la abertura del iris:
eran sus pies desnudos impregnándose de tierra, agua, hojas... y de caminos lejanos llenos de danzas entre vientos de fuego.


El sonido de la caracola me despertó a través del recuerdo susurrando un secreto mientras la vibración se expandía por cada poro de mi cuerpo


Comenzar de nuevo... 
Comenzar de nuevo.

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