22.10.09


Oh, melancolía,
melancolía!
¿Qué hallas
dentro de mí
para querer ocuparme
de vez
en vez?


Oh, melancolía,
melancolía!
Ciegamente abrazas
a un cuerpo,
a un espíritu,
a un corazón

que tienen
ceñido espacio

para vos...

Oh, melancolía,
dulce melancolía!
De qué máscaras e ilusiones
haces artificio

para que
de ratos a ratos
este espíritu

este cuerpo
este corazón

tengan atrevimiento de
daros alojo?


Sos necia,
oh, melancolía...
Melancolía
sos solitaria,
oh, melancolía,
melancolía...
Lamento tanto aquel, tu deseo
en permanecer dentro.

De tu visita,

procúrala cada vez menos,
menos,
que los desiertos
del espíritu,
del corazón
y la razón
están ávidos de todo
menos de vos.

Entonces
entenderás
el vacío,
lo absurdo
de la existencia vuestra

y un día por fin de entrar dejarás
a este cuerpo
que te abomina
a este espíritu
que recela de su espacio
a este corazón
que rehúsa la esclavitud.

Oh, melancolía,
dulce y pobre melancolía...
Usa para tu escape
las cuerdas sonoras

y vibrantes que el cuerpo desprende
cuando danza.
Deslízate, para no avergonzarte,
por entre el velo que el espíritu dibuja

cuando llueve y refresca estremeciéndole.
Reviéntate y desaparece
por entre las ondas
que desprende el corazón
cuando salta,
sonríe 
y vuela.

Un deseo:
El mejor de los viajes en el destierro.

Un acto:
De frente la última mirada
a la orilla del portal.

Una última palabra:
Ciertamente no me vistes de negro
es un color que me atrae por sí mismo.

P.d. No se sorprenda la extrañeza por tu no regreso, melancolía...


5 comentarios:

Rey Choko dijo...

oh melanlia :(

LULAMAE dijo...

la nueva hipótesis es "nada es necesario" alimentarse más que una necesidad puede volverse una obsesión, así mismo pensar, extrañar, e incluso recordar. Desarrollamos adicciones en todo y todo sirve para nada... ¡ha! me quedado vacía, no quiero comer, no puedo dormir, tampoco estar despierta, no siento odio o dolor, mucho menos felicidad. No logro estar tranquila, y tampoco hacer algo. No puedo vivir y ciertamente no quiero morir... aún. La nostalgia se olvidó de mí. La melancolía nunca se me presentó. Más que el pasado me interesa el futuro, el presente me aburre... ¿y tú? ¿Cómo estás tú?

Nne dijo...

Yo, mi querida Lulamae, me encuentro comiendo, de vez en vez hallo buenos platillos y te diré, me sorprende mi deseo de comer y no es por gula, no es sin hambre, ¿por ansiedad? nah, qué va! He sentido hambre, verdadera hambre, y verdadera sed, he probado el tequila y deja te digo, me ha resultado sabroso; he probado aromas extraños y voces que se mezclan en la noche con el espíritu libre; he podido dormir aunque de a ratos pequeños y continúo sintiendo cómo vibra el cuerpo, como gira la tierra; he logrado despertar, aunque sin saber ciertamente en dónde me hallo,si sigo en el mismo mundo, en la misma tierra, o en el país de los aromas donde me dicen huelo a canela; he descubierto, como lo dice esta entrada, a melancolía excavando en un lunar, queriendo hacerse de un espacio que no hay para ella; estaba olvidando a la pobre y dulce melancolía...

Igual que a ti, el presente me aburre, el pasado ya no está y el futuro... cómo brillan los ojos con el futuro. Sin embargo, sigo prestándole atención al presente, éste presente tan menesteroso para que nazca mi futuro, a veces me llena de espinas y ya no sé si me resulta aburrido o sangriento.

No puedo vivir, ciertamente quiero morir, éste no es mundo para mi ni yo para el. Tengo una sola respuesta a tu última cuestión para con mi estar: Luchando estoy contra los pensamientos pues dentro de la algarabía escucho el eco que exclama: me caigo bien. Y resulta una pregunta durante la riña interna: ¿Cómo hacer para odiarme, para resultarme repugnante y poder decir "¡Hola muerte! Venga el abrazo, vengan los besos y destruye éste ser que aborrezco"?

Por lo pronto la única salida que hallo es seguir en el presente.
A lo lejos suenan martillos, serruchos, taladros, siento pequeños temblores de cuando en cuando... hay una nueva construcción, sabes?

¿Y tú? Por cuánto tiempo más crees que estés vacía? Todo el tiempo, me parece, hay que estar previniendo que no se llene ese vacío con cosas inútiles que luego, sin querer uno pero que desea tanto la cultura, nos llena el vacio con hartas inutilidades y nos damos cuenta cuando de pronto algo nos pesa absurdamente.

¿Crees que tener dinero e ir de viaje por doquier, ya en la ciudad, ya en el país, de gastar en todo cuánto produce placer (que mas bien enajena) sea sinónimo de tener buena, no la vida que suena tan en general y tan empapada de sueños ajenos, sino "la propia vida"?
¿Qué es la propia vida sino pedazos de sueños ajenos que hemos elegido para que sean propios y llenar la vida con "sentido propio"?

LULAMAE dijo...

Digamos que la vida consta de un vaso tremendamente delgado y alto, increíblemente delicado por el cristal (que a mi parecer es bellísimo). Digamos que toda la vida lo has llenado con toda clase de sustancias sólo por evitar el vacío, sólo porque todos llenan su vida de algo y se complacen en ello. Pero al final te das cuenta de que todo lo que habías atesorado en él más bien era pútrido y desordenado. Una mezcla de lo que no quieres, lo que debes, lo que te obliga, y muy, muy al fondo lo que quieres, lo que siempre quisiste; debajo de toda la inmundicia que te trae a lo que eres (presente). Algunos hablaron de la felicidad, otros juraron vivirla, yo los vi, en efecto felices, al menos conformes. Es un resultado feliz vaciar la vida de todo lo que no le corresponde. Es bueno limpiar el desorden y volver a empezar. Llenar poco a poco ese hueco que alimentamos al no encontrar la verdadera razón de la existencia. La nueva hipótesis "nada es necesario" es el punto de partida, la disposición a usar lo que tengas para lograr lo que quieras. Se acabó la farza, y por fin veo al mundo, a la vida, al hombre mismo sin prejuicios, sin obligacines morales. Simplemente tal como es, lleno de errores, de mentiras, de fe, de deseos, de esperanza, de miedo, de dolor, de indecisión, de todo lo que catalogamos como bueno o malo, eso es el material del que está hecha el alma. ¡Que bien se siente el vacío! ¡Se parece tanto a mí! y por fin puedo decir que me he encontrado al fondo del cristal, todo es transparente otra vez.

En cuanto a los viajes y el dinero, juro que me gustaría despreciarlos pero ambos son un pasaporte en la vida, podemos negarlo, odiarlo o querer cambiarlo y las tres cosas pueden terminar mal. Es simple como que el hombre es como es y no como debiera ser. No más utopías! El punto es tomar lo que tengas para lograr lo que quieras, y ya empiezo a sentirme feliz

Nne dijo...

Sé que es difícil despreciar la oportunidad que se presenta con una economía fluyente como los viajes. Lleva implícita, por lo que mi corta experiencia me deja ver, la posibilidad de seguir creciendo, de seguirse creando y de dejarse de lo cotidiano, de encontrarse, y estar como pequeña niña frente a las puertas del país de los juegos, de los colores, de los aromas; hay tanto por tocar, conocer, creer, distinguir, hay tanto espacio para volar, caer y volver a volar. ¡¿Cómo despreciarle?! ¿Cómo no buscarlo?

Y sí, qué bien se siente el vacío.
Me he hartado de las utopias.

Por lo pronto, creo que el escape, y los papelitos y aros metálicos con que se pagan esas idas a la "ciudad de los colores", no es sinónimo de tener buena la propia vida pero sí lo es en cuanto a adquirir nuevos colores, juguetes, aromas para mejorar la propia vida, a éste ser que siempre está en movimiento; que nunca se sacia.

Sea tu viaje Feliz.