18.2.11

Lo mundano: La fragilidad secuestrada

Acontecimientos van y vienen
son y se transforman
o más bien son y nos transforman
osease que no sólo van y vienen como Pedro por su casa... 
sino que se hospedan como las pulgas.


Sigue siendo sorprendente cómo el ser humano es y será por los siglos de los siglos, vamos, no lo quiera más algún dios; el animal más bestialmente lampiño (increíble, una bestia sin pelos, nefasto!) y temido y, por favor! que se pongan de acuerdo todos los dioses!; más hermosamente compasivo, amoroso... ¿Cómo carajo hacen eso?!


Es increíble la capacidad de torpeza, de dejo de sí mismo, del olvido de la conciencia, de la auto-conciencia y vaya la redundancia cuando aquella bestia está manejando un auto, cuando sus manos y facultades mentales se degeneran por la "posesión" de..., y le brotan ojos de lindo enajenado -ya fuera bien bienvenida por la mari...juana, pero no!- por las máquinas: cochecitos modelo "blah, blah, blah" que les hace creer que parecen lo que quisieran pero nunca son o los hacen sentir con poder, estúpidamente les crece un ego lastimosamente bruto; o cuando tienen entre sus manos ya no un volante -o las dos cosas- sino un... o dos teléfono móviles y alguno de ellos inteligentemente apodado "la bb" o la cajita esta, computadora portatil o el aparatito ese donde se conjuga toda la música que se puede para desconectarse del mundo, de los otros, de uno mismo... O los "nuevos" alimentos siempre tan prácticos para dedicar menos tiempo a la preparación de aquello con lo que nuestro cuerpo se nutre e intenta sobrevivirnos...
Jesuxrsto super estrella, dónde están los demás dioses?! ¿Acaso Baco los ha invitado de fiesta más seguido que antes? ¿Se ha sentido muy solo? 
Vamos! Nada tengo contra la tecnología... El asunto es que poco se está conectado con lo real, con lo verdadero, con lo esencial... Poco sentimos a Gea, nos olvidamos de tanto.


¡Esta humanidad nunca va a evolucionar? La tecnología los hace cada vez más sosos aunque eso sí "bien ingeniosos", no? Tonterías! De qué viene la ingeniosidad si el espíritu está encerrado en un cuerpo que ha sido reducido a su más mediocre capacidad? En dónde ha quedado la evolución humana? ¿En el conocimiento de todo menos -como es sana costumbre- de uno mismo?


Seguir siendo bestiales pero con máquinas "sofisticadas" es... sí, seguro, un gran paso para la humanidad. Algo bien civilizado, no cabe duda... 


Intentan conquistar el universo externo cuando el interno, el que se-tiene-a-la-mano, el de mayor valor está lleno cada vez menos de polvo de estrellas y más lleno del polvito de estrellas al escuchar comentarios tan... burdos como "no manches ca'on, parecías... te veías bien chingón, así poca madre, como el de la película esa donde blah, blah, blah, nomás faltaba la música de fondo de fulano de tal y que toda la ciudad estuviera así en llamas y con gritos de terror para que te vieras más temeroso y todos se quedaran más pe...rplejos mirándote." Jaj! Demonios... Mi cara estalla en gesto de fastidio.


Ahí está nuestro mundito compartido, metido en la apariencia "parecías, te veías, se me figuró como cuando..., si usaras"...y en la enajenación. En el olvido de la fragilidad del ser. 
¡Dioses, qué ha quedado de la conciencia? O en todo caso, estos fulanos lampiños y brutos... dónde coño la tienen metida?! La conciencia, claro...


Mientras suceden los acontecimientos...
Tal vez hay que seguir agradeciendo por ellos... 
Por las sensaciones que se reactivan como aquella de rabia o de alegría
de paz o de angustia
de llanto o de risa...
Tal vez hay que agradecer por tanta falta de conciencia en los otros
así por lo menos sigo tomando -como si fueran chochitos homeopáticos y sin receta médica-
más consciencia de mi, de los míos, de aquellos seres con los que gusto compartir, 
de cuestionamientos que surgen y orillan a enfrentarme conmigo un poco más.
Ser agradecida por poder sonreír mientras voy viajando hacia el mundo de los sueños
reviviendo la sonrisa de mis padres, hermanos...
Agradecer por cada instante de vida.


¡Carajo! ¡Maldito loco al volante! ¡Lo odio! Bueno ya no. Pero cómo lo odie!
Ah... Agradezco también por ese mequetrefe! 
Y me excuso... sólo un poco, por la pequeña expresión tan lindamente grotesca.


Mientras, sigo preguntando ¿dónde ha quedado la conciencia de la fragilidad del ser? Porque todos la saben, todos conjugan artimañas contra ella... Todos los días la observo, la observamos...
Y sin embargo la encierran y botan, la olvidan dentro de sí mismos junto con el espíritu.

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