Emerge, del interior orgánico, sublime alucinación
rasgado enajenamiento
emoción vainilla
callada voz.
Flores se agitan silenciosas
vomitando amor
y los dedos escurridizos cuántas ganas...
y las piernas firmes enmarañada delicadeza...
Pero de pronto el ruido del enajenado mundo crece.
El sueño se fue de fiesta.
Queda la fina textura en el espacio vibrante
del sonido exhalado de entre las cuerdas...
Divina forma que al pronunciarse muerde labios
desangrando
humedeciendo
quedando entreabiertos al final del viaje:
Vi o lon ce llo.
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